Aumentan los riesgos en cuatro frentes por errores de cálculo
Donald Trump ha formalizado la militarización del espacio, lo que planteó así una situación que de hecho ya se estaba dando.
Estados Unidos reconoció por primera vez públicamente que tiene armas desplegadas en órbita.
Esta afirmación produjo una inmediata reacción de China y Rusia, que advirtieron contra la “transformación del espacio exterior en un campo de batalla” y el inicio de una carrera armamentista en este ámbito, además de exigirle a Washington que deje de ampliar sus “capacidades militares” y de prepararse para una guerra en el espacio.
El secretario de la Fuerza Aérea estadounidense, Troy Meink, dijo que la presencia de estas armas formaba parte de una estrategia de disuasión , aunque no precisó los sistemas, cuántos son y si se trata de “armas cinéticas” destinadas a proteger los activos propios y de otros aliados, o acciones ofensivas capaces de neutralizar a adversarios.
Entre ellas está la posibilidad de inutilizar un satélite rival, utilizado para localizar o atacar tropas propias del Pentágono.
Estados Unidos creó la Fuerza Aeroespacial durante el primer gobierno de Trump , la quinta del país, lo que inició un proceso formal de militarización espacial.
Poco tiempo atrás, en la primera década del siglo XXI, China destruyó un satélite propio en el espacio, lo que demostró que estaba en capacidad de operar militarmente en esta dimensión.
Eso generó una alerta en los países occidentales, que lo consideraron a su vez el inicio de la militarización del espacio.
Naciones Unidas optó por intentar “prevenir” la militarización , ya sin posibilidad de anular o impedirla.
Esto tiene lugar cuando el mundo debate la regulación de la inteligencia artificial para impedir los riesgos de su autonomía, mientras Estados Unidos se opone a la regulación y China la apoya.
Mientras tanto, en la guerra de Medio Oriente, Irán y sus aliados avanzan en sus objetivos .
En Yemén, las milicias hutíes pro-iraníes que no son reconocidas por los organismos internacionales reanudaron su ofensiva en varios frentes, especialmente en Marib (centro-norte), Tais (sudoeste) y en la costa occidental.
Paralelamente aumentó el valor del combustible en la zona bajo su control, en el marco de la suba generalizada del precio del petróleo a raíz de sus ataques y avances.
Los hutíes controlan el acceso al Mar Rojo , la otra vía de tráfico marítimo entre Europa y los países petroleros del mundo árabe.
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