La abogada que convirtió su propia transformación en un método que siguen miles de mujeres
Carolina Winograd no cree en las cremas que prometen borrar el tiempo, ni en las rutinas de estilo de vida que se viralizan idénticas para todos.
Desconfía de lo despersonalizado, de la fórmula genérica.
Y en plena era del scrolling , confiesa que no está pendiente de los algoritmos ni de la estética de las redes sociales.
Ella prefiere hablar de ritmos circadianos, de epigenética, de un cuerpo que hay que escuchar y acompañar antes que corregir.
Será por eso que asegura sentirse más plena ahora, a los 48 años, que a los 20: “¡Mucho más!”, remarca.
Ahora también cantante de tango y speaker , Winograd recopiló en un libro ( Vivir sin fecha de vencimiento , Editorial Planeta) un itinerario de sus propios aprendizajes, “para tener a mano en la mesita de luz” y que funcionen de guía para atravesar el camino de regreso a uno mismo.
Pensado sobre todo para las mujeres -cuyo cuerpo varía según ciclos hormonales que atraviesa a lo largo de la vida-, cruza ciencia dura con trabajo emocional, técnicas de respiración, masajes y ejercicios para pensar el envejecimiento como proceso de maduración y no como condena.
De niña fue histriónica, ocurrente y desenvuelta.
Cantaba, bailaba, pintaba todo lo que se le cruzaba, ganaba premios en el colegio, escribía poesía, prosa, diarios.
En algún momento de la vida adulta dejó eso de lado para enfocarse en una carrera que prometía un “futuro asegurado“.
Fue abogada en el ámbito corporativo durante once años, entre litigios y contratos, llegó a dar clases como titular de cátedra en la Facultad de Derecho en la Universidad Torcuato Di Tella y a ejercer la profesión con mucha pasión, entrega y resultados.
Sin embargo, un impulso la llevó a anotarse en un concurso de canto de tango, que ella ubica como su modo de regresar a sí misma.
“Fue una manera de permitirme volver a ser, de grande, la nena que había sido.
En el escenario me sentí viva“, recuerda.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.lanacion.com.ar — el contenido pertenece a La Nación.