La muerte o la invalidez de un trabajador abre una brecha de ingresos en su familia: qué parte del sueldo cubren las pensiones
La muerte o la incapacidad permanente de uno de los principales sustentadores de una familia no solo supone un golpe emocional.
También puede desencadenar un problema financiero que se prolongue durante años.
Cuando desaparece uno de los salarios del hogar, las pensiones públicas de viudedad y orfandad pueden compensar parte de esa pérdida, pero no necesariamente permiten mantener el nivel de ingresos anterior.
Esa diferencia entre lo que una familia ingresaba antes y lo que recibe después de una contingencia es lo que se conoce como brecha de ingresos .
Para calcularla hay que tener en cuenta las prestaciones públicas y privadas que podrían sustituir al salario perdido, pero también los gastos que seguirán existiendo.
Hipoteca, educación, alimentación o suministros no desaparecen porque fallezca o quede incapacitado uno de los miembros de la pareja.
El problema puede ser especialmente delicado cuando la familia depende principalmente de un único sueldo .
En esos casos, el patrimonio financiero acumulado puede consumirse en pocos años si no existe una fuente adicional de ingresos, señalan expertos de BBVA.
De ahí que el seguro de vida pueda desempeñar un papel relevante: no elimina las consecuencias personales de una pérdida, pero sí puede proporcionar un colchón económico para afrontar la nueva situación con mayor estabilidad, inciden las mismas fuentes.
La pensión de viudedad no siempre sustituye la mitad del salario perdido En España, la pensión de viudedad asciende, como regla general, al 52% de la base reguladora del fallecido.
En determinados supuestos puede alcanzar el 60% o incluso el 70%, cuando se cumplen requisitos específicos relacionados con la edad, los ingresos o las cargas familiares.
Para un trabajador con una carrera de cotización estable, ese porcentaje puede traducirse aproximadamente en algo más de la mitad de sus ingresos de referencia.
Sin embargo, la situación cambia para quienes tienen salarios elevados y cotizaciones próximas a la base máxima.
En 2026, esta última se sitúa en 5.101,20 euros mensuales, mientras que la pensión máxima alcanza los 3.359,60 euros brutos al mes en 14 pagas.
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