Una informe internacional reveló las brechas salariales y el costo psicológico detrás del crecimiento del fútbol femenino
El segundo Informe Mundial de Empleo en el Fútbol Femenino de FIFPRO advierte que la expansión comercial del deporte no se refleja de forma pareja en las condiciones de empleo de sus jugadoras .
El aumento de los ingresos, las audiencias y la visibilidad convive con contratos breves, pagos incompletos, incertidumbre económica y falta de recursos de apoyo para una parte amplia de quienes compiten en ligas profesionales.
La investigación retrata un deporte dividido entre un grupo reducido de clubes con recursos crecientes y una mayoría de futbolistas para quienes la condición de profesional todavía no garantiza estabilidad .
El informe sostiene que los avances del mercado no alcanzaron a todas las regiones ni a todos los niveles de competencia, por lo que la profesionalización formal puede coexistir con situaciones de precariedad laboral, dependencia de otros empleos y ausencia de protección social.
FIFPRO prevé que los ingresos mundiales del fútbol femenino pasen de USD 581 millones en 2024 a más de USD 1.000 millones en 2027 .
La organización vincula esa proyección con récords de asistencia y audiencia, además de una mayor presencia pública de las jugadoras.
Algunos clubes ya generan ingresos propios de una industria en expansión, aunque esa evolución no derivó de manera automática en mejores garantías laborales para todas las futbolistas.
La desigualdad también aparece en las cuentas de los clubes.
Los datos reunidos por FIFPRO indican que ocho equipos de Norteamérica y Europa superan los USD 20 millones de ingresos anuales, mientras que clubes de Italia, Japón y Noruega incluidos en el mismo conjunto registran menos de USD 5 millones .
La distancia entre esas estructuras económicas ayuda a explicar por qué la mejora de salarios, instalaciones y apoyo profesional sigue ritmos tan distintos según el país y la competición.
El informe plantea que el problema no se limita al monto que reciben las jugadoras, sino a la falta de una base común que proteja el empleo.
Para FIFPRO, el desarrollo desigual del fútbol femenino puede profundizar las diferencias y exponer a las trabajadoras a situaciones de explotación cuando no existen condiciones mínimas garantizadas, convenios colectivos o mecanismos de seguridad que regulen la relación entre clubes, ligas y futbolistas.
La investigación recogió respuestas de 791 jugadoras de 40 países durante la temporada 2025/26, a partir de una encuesta elaborada por la Manchester Metropolitan University junto con FIFPRO.
El trabajo también incluyó un análisis documental de 35 países distribuidos en seis regiones.
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