Venezuela: el camino al paraíso comienza en el infierno
Dante Alighieri, en su Divina Comedia , nos advierte a los mortales que no podemos ascender al Paraíso desde nuestra condición humana sin antes atravesar los horrores y sufrimientos del infierno , para luego subir la montaña del Purgatorio y, finalmente, hacernos dignos del Paraíso.
Solo después de ese recorrido seremos capaces de comprender cabalmente la naturaleza del pecado, el poder de la justicia y las propiedades transformadoras de la redención.
Europa recorrió el camino de Dante al desatar, en un mismo siglo, dos conflagraciones mundiales cuyas consecuencias fueron entre 80 y 115 millones de muertos y una destrucción de valor de dimensiones extraordinarias.
Hoy Venezuela parece compartir esa desventura sin que haya mediado conflagración bélica alguna.
Entre los años 2000 y 2026 han muerto aproximadamente 3,6 millones de personas como consecuencia de enfermedades y epidemias que se creían controladas, cifra equivalente a cerca del diez por ciento de la población.
Por otra parte, 7,9 millones de venezolanos han emigrado hacia distintos puntos del hemisferio, con Colombia , Ecuador y Perú soportando buena parte del peso de este éxodo.
Desde 2003, las relaciones internacionales del país han estado sometidas a una creciente intervención cubana.
Y entre 2000 y 2026, el PIB venezolano pasó de aproximadamente 118.000 millones de dólares a 97.000 millones.
En síntesis, el siglo XXI venezolano ha sido el Infierno de Dante.
Esta semana, el gobierno tutor instalado a partir del 4 de febrero de este año anunció el cierre de un acuerdo mediante el cual se transfieren derechos de propiedad sobre 65.000 millones de barriles de petróleo .
Aparentemente, el acuerdo tendrá una duración de un siglo y contemplará, como contrapartida, una inyección de inversiones en Venezuela superior a los 100.000 millones de dólares.
Se abre así una interrogante inevitable: ¿estará Venezuela iniciando el camino del Purgatorio para alcanzar nuevamente el Paraíso? La respuesta dependerá, desde luego, de un conjunto de variables que todavía no se han concretado en la tierra de Bolívar .
La primera es la existencia de un marco jurídico capaz de garantizar a cualquier inversionista que los recursos aportados estarán protegidos durante el período de maduración de sus inversiones y hasta el momento en que estas comiencen a generar dividendos.
Esta condición solo existe allí donde funcionan instituciones sólidas, capaces de garantizar el cumplimiento de la ley y resolver los conflictos que inevitablemente surgen en toda actividad económica.
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