“La industria del lujo es resiliente; las marcas centenarias sobrevivieron a guerras mundiales”
Para disfrutar del lujo no hace falta haber nacido en “cuna de oro”.
Así lo afirma la relacionista pública Anabella Weber , quien ha trabajado a lo largo de su vida en marcas internacionales, como Zegna, Jimmy Choo, Karl Lagerfeld y Dolce & Gabbana.
Recientemente publicó el libro Lujo (editorial Lea), en el que explica qué es, cómo funciona y qué herramientas puede enseñarnos la industria del luxury para aplicar en nuestra vida cotidiana.
“Tuve suerte, a veces siento que saqué la chapita ganadora de la gaseosa (risas).
Vengo de una familia de clase media.
Nací en el barrio de Barracas, al sur de la Ciudad de Buenos Aires, e hice la primaria y la secundaria en una escuela de Avellaneda.
Cuando terminé el colegio, estudié Relaciones Públicas en la UADE y luego hice un doctorado en Comunicación en la Universidad del Salvador”, dice, a modo de presentación.
El gran crecimiento laboral de Weber se produjo a los 24 años, cuando empezó a trabajar en un hotel boutique en la Patagonia, donde aprendió las bases de la industria del lujo y de la hospitalidad .
“Allí hice mis primeras experiencias.
Esto coincidió con que me había ido a vivir sola y el dueño del departamento al que me había mudado conocía a la manager de relaciones públicas de (la casa de moda italiana) Zegna .
Me llamaron para decirme que estaban buscando a una relacionista pública porque iban a desembarcar en la Argentina.
Estamos hablando de 2004”, recuerda.
Gracias a este contacto, Weber presentó un currículum y, para su sorpresa, fue contratada: “Yo no venía de la industria de la moda ni del lujo, pero les dio curiosidad que hubiera trabajado en ese hotel de la Patagonia y que tuviera el expertise de haber sido parte de la industria del servicio.
A partir de ahí, fue una carrera sin pausa.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.lanacion.com.ar — el contenido pertenece a La Nación.