La tiara de esmeraldas de Isabel II brilla de nuevo en Sevilla: el tesoro familiar que ha aparecido en la boda de la nieta de Tessa de Baviera
Sevilla se ha convertido en el escenario de una de las bodas aristocráticas más elegantes del comienzo del otoño.
Cristina Escudero Márquez se ha dado el ‘sí, quiero’ con José San Martín en la Hacienda San Juan del Hornillo, propiedad de la familia.
Sin embargo, más allá de la emoción del enlace, casi todas las miradas se centraron en la pieza clave del atuendo de la prometida: una histórica tiara de esmeraldas y diamantes perteneciente al joyero de la reina Isabel II que ha vuelto a salir a la luz para este gran día.
La ceremonia estuvo repleta de detalles significativos.
El servicio religioso corrió a cargo del sacerdote Ignacio Sánchez Dalp, amigo habitual de las grandes familias de España , y reunió a invitados de la alta sociedad como Teresa Urquijo , esposa del alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida.
La novia llegó al altar con un vestido clásico de escote barco bordado, mangas abullonadas y falda en forma de pétalos, una silueta que guardaba un guiño muy especial al diseño que lució su madre, Myrta Márquez y de Baviera, en su propia boda en 1994.
El verdadero hilo conductor de esta celebración ha sido el orgullo de mantener vivas las raíces familiares.
Cristina es nieta de Tessa de Baviera, prima hermana del rey Juan Carlos I y descendiente del rey Luis I de Baviera, y su madre es ahijada de los reyes eméritos.
Para dar este paso tan importante, la joven ha querido cumplir con la tradición familiar luciendo la joya que ha acompañado a todas las novias de su dinastía desde hace más de un siglo.
El origen de la pieza: de Isabel II a la joyería Ansorena La joya está compuesta por siete flores de esmeraldas y diamantes que pertenecieron en su origen a la reina Isabel II de España .
Tras su muerte en 1904, su nuera, la reina María Cristina, adquirió estas piezas y encargó a la histórica casa Ansorena que las engastara en una tiara sobre una estructura de plata.
La joyería confeccionó además un juego completo a juego con brazaletes, collar, broche y pendientes.
En 1906 , María Cristina le regaló todo el aderezo a su hija, la infanta María Teresa, cuando se casó con su primo, el príncipe Fernando de Baviera, fijando así la joya dentro del patrimonio de esta rama familiar.
Una joya centenaria entre generaciones Con el paso de las décadas, esta diadema de esmeraldas se ha consolidado como el gran distintivo de las bodas de esta rama de la familia.
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