River no es confiable, falla hasta cuando tiene todo a favor: ante Vélez dejó pasar otro tren
La confiabilidad no está entre los atributos de este River.
Pasan los partidos y sigue sin entregar una imagen convincente, insinúa algo y se desvanece al rato.
Desaprovecha oportunidades, como el 2-0 ante Vélez con el que se fue al descanso, bajo unos aplausos que en los últimos tiempos no son frecuentes en el Monumental.
Un escenario favorable que no supo administrar, en el que repentinamente tambaleó a partir de factores concurrentes: un mal pase hacia adentro de Almada que originó el primer gol de Vélez y el efecto de un par de cambios de Guillermo Barros Schelotto, sobre todo el del chileno Valdés , un enganche como los de antes, que casi siempre mejora la jugada cuando la pelota pasa por sus pies.
River no está para despilfarrar nada y los dos puntos que dejó escapar le pueden costar muy caro, tanto en su grupo, en el que sigue lejos de los ocho puestos clasificatorios para los play-off, como en la Tabla Anual, en la que no pudo descontarle a un rival directo como Vélez.
El arranque del Clausura con cuatro derrotas consecutivas es una hipoteca pesadísima, que le achican mucho el margen de error.
Y River sigue equivocándose, sus baches y lagunas le cuestan puntos y también le restan crédito a ojos de sus hinchas, otra vez desencantados en el final, incrédulos por la inmadurez e inseguridades que sigue transmitiendo el equipo.
Un delantero empieza a justificar su millonaria contratación cuando de la nada saca un gol, cuando es más despierto que un par de centrales aletargados.
De un rechazo a cualquier lado de Martínez Quarta, que en esa acción había cumplido con su misión de ser expeditivo sin complicarse, Ángel Correa fabricó el 1-0 con su técnica pulida.
En primer lugar, Correa reaccionó antes que Silvero y después lo hizo pasar de largo a Magallán para definir con un tiro rasante que tomó a Marchiori a contrapié.
La clase de resolución que se espera de un futbolista por el que se pagaron 15 millones de dólares.
A los 9 minutos River ya estaba en ventaja, un dato nada menor ni insignificante para un equipo que hasta hace poco venía de largos pasajes de obnubilación ofensiva e ineficacia.
Coudet empieza a tener el plantel completo, en cantidad de refuerzos, recuperación de lesionados y días de trabajo para ir ensamblando una estructura colectiva que necesita ajustes de coordinación y fluidez en el juego.
Se le van acabando las excusas, una tentación recurrente en el Chacho .
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