El sello de Arruabarrena ante su gran prueba: cómo armó su Boca y la cuenta pendiente que vuelve a ponerse en juego
Boca no tendrá a Leandro Paredes para el partido de este martes a las 21.30 ante Vasco da Gama, por la semifinal de ida de la Copa Sudamericana .
Tampoco está claro quién reemplazará al capitán ni qué esquema elegirá Rodolfo Arruabarrena para buscar una ventaja antes de viajar a Brasil.
De lo que no hay dudas es de que volvió a ser un equipo reconocible, de esos que salen prácticamente de memoria y que, aun con matices, mantienen una misma idea partido tras partido.
La racha de 17 encuentros sin derrotas no parece un dato aislado , sino el resultado de una búsqueda que el entrenador se planteó desde el comienzo de su ciclo y que hoy mantiene al equipo con vida en todos los frentes: construir un Boca con su sello .
Cuando asumió, a principios de este semestre, Arruabarrena encontró entre los hinchas una aceptación mayor que la que había tenido sobre el final de su primera etapa, en 2016, pese a que desde entonces sus experiencias como técnico habían transcurrido principalmente en el fútbol de Oriente, lejos de la exigencia y la exposición de las grandes ligas.
Su regreso fue valorado especialmente por tratarse de un técnico con experiencia y espalda , dos condiciones que no habían acompañado a buena parte de los entrenadores de la gestión de Juan Román Riquelme, varios de ellos atravesados además por las sospechas sobre cuánto margen real tenían para tomar decisiones.
El Vasco, que fue compañero de Riquelme en Boca pero también convivió con sus críticas durante su primera etapa , llegó esta vez dispuesto a marcar territorio desde el comienzo.
Román había cuestionado públicamente el juego de aquel equipo y hasta había elogiado a River, justamente su principal verdugo en los cruces internacionales de aquellos años.
Y esa cuenta pendiente también le agrega un condimento especial a la serie ante Vasco: Arruabarrena vuelve a encontrarse con una semifinal continental después de una primera etapa en la que sus mayores golpes llegaron en ese terreno.
Si Boca avanza, en la final esperará el ganador de Atlético Mineiro-Montevideo City Torque.
Una de las primeras decisiones de Arruabarrena funcionó también como mensaje .
Edinson Cavani, uno de los nombres más respaldados por la dirigencia pero sin la regularidad esperada entre lesiones y largos períodos sin jugar, dejó de ser tenido en cuenta.
Y otros futbolistas incorporados por esta dirigencia y que arrastraban cierto desgaste recibieron vía libre para buscar nuevos destinos, como Kevin Zenón, Juan Barinaga, Marcelo Weigandt, Marcelo Saracchi, Agustín Martegani y Lucas Janson, entre otros.
Los refuerzos fueron pocos, pero llegaron para jugar .
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