Un estudio identificó un posible factor oculto que aumenta la presión arterial
Un grupo de investigadores de Australia y Singapur identificó un posible tercer mecanismo biológico implicado en la hipertensión arterial , además de los dos sistemas clásicos que suelen mencionarse al hablar de presión alta: el sistema nervioso simpático y el sistema renina-angiotensina-aldosterona.
Según el nuevo estudio, publicado en Communications Biology , las llamadas vías de resolución de la inflamación, encargadas de indicarle al sistema inmunitario cuándo debe bajar su actividad , podrían tener un papel más importante del que se creía en el desarrollo y la persistencia de esta enfermedad.
La hipertensión muchas veces no da síntomas claros, por lo que pasa desapercibida en la mayoría de los casos.
Según la Organización Mundial de la Salud ( OMS), un tercio de los adultos de entre 30 y 79 años tiene hipertensión , aunque casi la mitad no sabe que la padece, lo que eleva las posibilidades de sufrir daños permanentes en órganos importantes.
Un enfoque nuevo sobre la hipertensión El trabajo se enfocó en un aspecto menos explorado de la hipertensión: no solo cómo se activa la inflamación, sino también cómo el organismo logra “apagarla”.
Los autores sostienen que cuando ese proceso de resolución falla o resulta insuficiente, la inflamación crónica puede contribuir al daño vascular y orgánico que acompaña a la presión arterial elevada.
En ese marco, ensayaron en ratones hipertensos un fármaco experimental llamado compuesto 17b.
Los resultados mostraron una reducción moderada de la presión arterial, pero también otros efectos que los investigadores consideran especialmente relevantes.
El compuesto disminuyó la rigidez de la aorta, redujo la fibrosis en corazón y riñones y mostró una acción protectora sobre el eje cardiovascular y renal.
Es decir, no solo pareció influir sobre los valores de presión, sino también sobre parte del daño estructural asociado a la inflamación sostenida.
Cómo actúa el compuesto experimental 17b Según explicaron los autores, el compuesto 17b actúa sobre los receptores conocidos como FPR, una clase de receptores presentes en células inmunitarias y tejidos que participan en la señalización que le indica al organismo cuándo una respuesta defensiva debe concluir.
A diferencia de los antiinflamatorios tradicionales, que suelen intentar suprimir la actividad inmunitaria de forma más amplia, este enfoque busca estimular las vías naturales que resuelven la inflamación y evitar así respuestas exageradas sin apagar por completo las defensas del cuerpo.
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