La interna libertaria en “zona electoral”
Mientras el gobierno nacional enfrenta un escenario complejo en materia económica y social que ya tiene un correlato más que evidente en el humor social y en la imagen y niveles de aprobación que miden diversas encuestas, nuevos “errores no forzados” , manifiestos déficit en la comunicación y una llamativa improvisación política rayana con la torpeza, complican la agenda de reformas del oficialismo en el Congreso de la Nación.
Con un oficialismo ya lanzado de lleno a un proyecto reeleccionista que a esta altura no se avizora tan sencillo, se trata de una inoportuna combinación que genera nuevos frentes de tensión, tanto con la oposición como con los aliados e incluso con algunos alfiles propios, todo ello con potencialidades asimismo de movilizar a importantes sectores de la opinión pública.
Si bien es cierto que el termómetro que medirá las posibilidades electorales de Milei dependerá de la evolución de los indicadores económicos, su impacto en el bolsillo de los ciudadanos y la recreación de expectativas que reviertan el cada vez más deteriorado humor social, el oficialismo tiene cifradas importantes expectativas en la agenda de reformas pendientes de tratamiento en el Congreso de la Nación.
Aún sin garantías de reelección, la eliminación o suspensión de las PASO sigue siendo un objetivo prioritario para el gobierno, que entiende que remover dicha instancia de selección de candidaturas no solo complicaría las chances de reorganización del peronismo u obturaría intentos de una confluencia amplia de sectores opositores en una suerte de frente anti-Milei, sino que también resulta vital para no exponer al gobierno a una temprana erosión de confianza y clima de incertidumbre que, como le ocurriera a Mauricio Macri en 2019, acabe complicando el escenario de cara a las elecciones generales y, luego, al ya inevitable ballotage.
Sin los votos ni siquiera para sacar dictamen favorable en la comisión de Asuntos Constitucionales del Senado que preside el oficialista Agustín Coto, y con la resistencia de senadores aliados del PRO, la UCR y el peronismo disidente, que en muchos casos responden a los designios de gobernadores aliados, el tiempo ya comienza a apremiar al oficialismo .
Es que quedan apenas 70 días para la finalización del periodo de sesiones ordinarias del Congreso, en un escenario donde resuenan además las advertencias de la Cámara Nacional Electoral respecto a la inconveniencia de modificar las reglas electorales en años electorales.
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