Dos disparos fallidos y un ex marine héroe: el día que un presidente de Estados Unidos estuvo a punto de ser asesinado
El presidente apenas había recorrido unos pasos cuando decidió hacer algo que formaba parte de su manera de ejercer el cargo: detenerse y saludar.
Era la tarde del 22 de septiembre de 1975 y Gerald Ford salía del Hotel St.
Francis, en San Francisco.
Caminaba hacia la limusina presidencial por la entrada de Post Street mientras un grupo de personas se había reunido al otro lado de la calle para verlo.
Cuando estuvo a pocos metros del auto, se detuvo un instante mientras un agente del Servicio Secreto abría la puerta.
Entonces, miró hacia la multitud y levantó la mano.
Fue en ese momento cuando escuchó el disparo.
El propio Ford describiría después aquella escena de manera casi mecánica: oyó un ruido que parecía un tiro y, prácticamente al mismo tiempo, varias personas se abalanzaron sobre él y lo empujaron hacia el suelo.
A unos doce metros estaba Sara Jane Moore de 45 años.
Había comprado el revólver unas horas antes.
Y el arma que llevaba consigo llegó a sus manos después de que la policía le confiscara otra pistola el día anterior.
La primera bala pasó a escasos centímetros de la cabeza de Ford.
La segunda nunca tuvo una trayectoria limpia hacia el presidente porque un hombre que estaba entre la gente reaccionó en una fracción de segundo: Oliver Sipple, un ex marine , vio lo que estaba ocurriendo, se abalanzó sobre Moore y le desvió el brazo.
El presidente sobrevivió.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.infobae.com — el contenido pertenece a Infobae.