Capital de Honduras seguirá bajo presión hídrica en 2027 aunque regresen las lluvias
La eventual llegada de lluvias durante septiembre y octubre no significará el final de la crisis hídrica que atraviesa Tegucigalpa.
Esa fue la advertencia lanzada por el alcalde del Distrito Central, Juan Diego Zelaya , quien sostuvo que el problema podría extenderse durante el resto de 2026 y continuar en 2027.
“ No piensen que porque llueva ya se acabó el problema ”, dijo Zelaya al referirse al estado de los embalses que abastecen a la capital.
El edil insistió en que las precipitaciones esperadas en las próximas semanas difícilmente compensarán el déficit acumulado durante uno de los años más secos que ha enfrentado la ciudad.
La situación ya obligó a tomar una decisión que afectará directamente a miles de hogares: a partir del 20 de septiembre , el suministro de agua pasará de un ciclo aproximado de nueve días a uno de 12 días .
Para el 13 de septiembre , Los Laureles se encontraba alrededor del 26,7% de su capacidad y La Concepción en 25,3% , ambos cerca de niveles considerados críticos.
El punto central de la advertencia está en diferenciar dos fenómenos: que llueva sobre Tegucigalpa y que esas precipitaciones realmente logren recargar las cuencas y embalses .
Una tormenta puede bajar las temperaturas, humedecer el suelo e incluso generar inundaciones puntuales, pero para recuperar las reservas se requieren lluvias persistentes en las zonas donde nacen y circulan los afluentes que alimentan Los Laureles y La Concepción.
De hecho, autoridades municipales ya habían advertido que incluso con el regreso de las lluvias la normalización del servicio no sería inmediata, porque los embalses necesitan recuperar una cantidad considerable de agua antes de ampliar nuevamente la frecuencia de distribución.
Zelaya también alertó sobre una consecuencia que va más allá de abrir o cerrar una llave.
La falta de agua puede terminar afectando higiene personal, almacenamiento doméstico, saneamiento y prevención de enfermedades .
Por ello, la Alcaldía ha expresado preocupación por evitar que la emergencia hídrica derive también en una crisis sanitaria.
El municipio anunció que durante septiembre y octubre pretende habilitar 15 pozos como fuentes complementarias, aunque el propio alcalde ha reconocido que estos no sustituyen la capacidad de almacenamiento de una gran represa.
El esquema de 12 días no necesariamente será permanente.
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