El árbol que florece antes de tener hojas y se convierte en un espectáculo rosado
Hay árboles que esperan a vestirse de verde para empezar el espectáculo y otros juegan a contramano.
Cercis siliquastrum es un ejemplo del segundo grupo: cuando todavía parece estar dormido, se llena de flores rosadas sobre las ramas desnudas .
Es una de esas escenas que pueden hacer pensar que el árbol se adelantó de estación, pero en realidad está siguiendo una estrategia botánica perfectamente calculada.
La paisajista Agustina Anguita lo explica con tono poético: “Tiene la gracia de llenarse de pimpollos a fines del invierno, anunciando la primavera con flores fucsias”.
El llamado árbol del amor es caducifolio y tiene una particularidad que lo vuelve especialmente atractivo: sus flores aparecen antes —o prácticamente al mismo tiempo— que las hojas.
Los pequeños ramilletes de flores pueden cubrir incluso ramas gruesas y el tronco, creando esa imagen improbable de una copa que florece cuando todavía no recuperó su follaje.
Florecer antes que nada La explicación está en la fenología, es decir, en la manera en que una planta organiza sus procesos según las señales ambientales.
Durante el reposo invernal, permanece sin hojas.
Cuando llega el momento adecuado, activa primero la floración y después el desarrollo del follaje.
Así consigue algo bastante ingenioso: las flores quedan completamente expuestas y visibles, sin una masa de hojas que las oculte .
No es una excentricidad del árbol.
Es una estrategia que también aparece en otras especies caducifolias, aunque en el árbol del amor resulta particularmente espectacular porque las flores nacen directamente sobre ramas de distintas edades.
El calendario de la realidad Para un árbol caducifolio, el calendario no es solamente una sucesión de meses.
Las temperaturas, la duración del día y la acumulación de frío funcionan como señales que ayudan a determinar cuándo termina el reposo y comienza una nueva etapa de crecimiento .
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