La DGT cambia las reglas el 1 de octubre: los peatones tendrán prioridad en las calles de plataforma única
El Real Decreto 518/2026 hará que los peatones tengan prioridad sobre los conductores en las calles de plataforma única desde el 1 de octubre, una reforma del Reglamento General de Circulación orientada a reforzar su protección en los espacios urbanos compartidos.
El Reglamento General de Circulación obligará a los conductores a detenerse para ceder el paso a quien camine por una calle de plataforma única, aunque no exista un paso de peatones señalizado.
La medida solo afecta a vías donde calzada y acera están al mismo nivel, sin bordillos ni escalones que las separen.
Estas calles continúan siendo minoritarias, pues un estudio de la Red de Ciudades que Caminan estima que suponen alrededor del 5 % del viario urbano y se concentran sobre todo en cascos históricos y zonas pensadas para peatones y ciclistas.
Durante el verano de 2026 se registraron 26 atropellos mortales, según los datos de siniestralidad de la DGT.
Hasta ahora, los ayuntamientos podían determinar si el peatón o el conductor tenía preferencia fuera de los pasos señalizados en este tipo de vías.
La modificación busca evitar vacíos legales y acabar con la disparidad de normas entre municipios, dentro de una actualización destinada a proteger a los usuarios vulnerables de la vía.
Calles de plataforma única La disposición final primera del decreto modifica el Anexo I del texto refundido de la Ley de Tráfico e incorpora el concepto 83, referido a la zona con plataforma única de calzada y acera .
La norma la define como un espacio diseñado y acondicionado para favorecer el tránsito peatonal, con la señalización horizontal y vertical reducida al mínimo.
La prioridad peatonal se extiende así a cualquier punto de la calzada en estas zonas, sin necesidad de que haya marcas pintadas.
La reforma amplía una obligación que ya existía en determinados entornos residenciales y la integra expresamente en el Reglamento General de Circulación para todas las calles que respondan a esa definición.
La circulación en estas vías ya estaba limitada a 20 km/h para reducir la siniestralidad en la vía pública.
La nueva regulación mantiene que el conductor debe adaptar su comportamiento a un entorno donde peatones y vehículos conviven a velocidad reducida.
La medida no modifica las reglas generales en las calles convencionales, donde las aceras están claramente separadas de la calzada.
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