La recibieron al grito de “te amamos” y estuvo nueve días en la cárcel: a once años de Moria Casán presa en Paraguay
Cuando Moria Casán cruzó el portón del penal de mujeres del Buen Pastor, en Asunción, no hubo silencio ni hostilidad.
Al contrario: aplausos, gritos y una bienvenida inesperada la acompañaron hasta el pabellón.
“¡Moria, te queremos!” , la vivaron las internas y futuras compañeras de pabellón.
Era el martes 15 de diciembre de 2015 y la diva argentina acababa de quedar registrada como la detenida número 453.
Así comenzaban nueve días de encierro que, ahora, son relatados nuevamente en la serie de Netflix, donde se repasan los vaivenes de la vida de La One.
80 mil dólares Había viajado convencida de que todo se resolvería rápido.
Su intención era cerrar definitivamente una causa abierta desde 2012 por la desaparición de un collar que un joyero paraguayo, Armando Benítez, le había prestado para un evento realizado en el edificio de la Conmebol.
La gargantilla, según la denuncia, estaba valuada en 80 mil dólares .
Para Moria, en cambio, el valor del objeto era discutible y, la acusación, injusta.
Días antes del viaje, sus abogados, Víctor Stinfale y Matías Morla, intentaron que analizara muy bien la decisión.
Sabían que su llegada podía provocar un cimbronazo judicial.
Morla explicaría tiempo después la estrategia que implementaron: “Apenas nos enteramos que desde Paraguay existía un pedido de extradición nos presentamos en el Juzgado de Morón y logramos que se declarara la no extradición de Moria.
Aun así, ella decidió presentarse voluntariamente en Asunción.
Demostró una valentía que nadie hubiese tenido ”.
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