Cerca de 100 sismos se localizaron al nororiente del volcán Puracé: el SGC registró ceniza y emisiones de gases
El volcán Puracé mantiene el estado de alerta naranja ante la persistencia de cambios importantes en sus parámetros de monitoreo.
El más reciente boletín del Servicio Geológico Colombiano (SGC), publicado este miércoles 2 de septiembre, informó sobre una emisión de ceniza, el aumento de sismos vinculados con fracturamientos de roca y la continuidad de las señales relacionadas con el movimiento de fluidos bajo el cráter.
La entidad, adscrita al Ministerio de Minas y Energía, señaló que los indicadores registrados durante las últimas semanas alcanzaron sus máximos instrumentales y superaron de forma amplia las líneas base de comportamiento del sistema volcánico .
Esa situación refleja una alteración en la dinámica interna de la cadena volcánica Los Coconucos, ubicada en el departamento de Cauca.
El reporte también precisa que no se han identificado anomalías térmicas en el fondo del cráter a partir de las plataformas satelitales consultadas.
Aun así, continúan las emisiones de dióxido de azufre y aumenta la concentración de dióxido de carbono medida en el suelo, dos variables que forman parte del seguimiento permanente a la actividad del complejo.
Una emisión de ceniza quedó registrada desde la tarde del martes Entre las 2:00 p. m. del martes 1 de septiembre y la hora de corte del boletín, el observatorio registró una emisión de ceniza.
Las cámaras web de vigilancia no pudieron confirmar visualmente el evento debido a la nubosidad y otras condiciones atmosféricas adversas en la zona alta de la cadena volcánica.
La presencia de ceniza se sumó a un predominio de señales sísmicas asociadas a la circulación de fluidos dentro de los conductos volcánicos.
Según el SGC, las señales más frecuentes corresponden al tipo tremor, identificado con las siglas TR, y se localizaron bajo el cráter del Puracé a menos de dos kilómetros de profundidad.
El tremor volcánico suele asociarse con el desplazamiento de gases, vapor, agua u otros fluidos en las estructuras internas de un volcán.
El informe no indicó cambios en el nivel de alerta, que continúa en naranja, pero reiteró que la evolución de estas señales requiere vigilancia diaria.
El proceso de deformación lenta del terreno también persiste en el sector comprendido entre los volcanes Puracé, Piocolló y Curiquinga.
Este fenómeno constituye otro de los parámetros bajo observación, junto con la sismicidad, las emisiones de gases, la actividad superficial y los registros satelitales.
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