Un estudio reveló que los chicos que aprendieron a nadar antes de los 5 años desarrollaron mejor una capacidad clave
Una de las actividades más comunes durante la infancia es aprender a nadar con familiares o profesores, ya que es una práctica recreativa que permite pasar tiempo en el agua y adquirir herramientas importantes para desenvolverse con seguridad.
Más allá del entretenimiento, un estudio reveló que la natación temprana podría favorecer una capacidad fundamental para distintas acciones cotidianas.
De acuerdo con una investigación publicada en la revista científica Perceptual and Motor Skills, especialistas de la Universidad de Roma “Foro Italico” y la Universidad de Verona , en Italia, analizaron los efectos de un programa de natación para bebés sobre el desarrollo motor y cognitivo.
Los investigadores evaluaron algunas funciones ejecutivas, entre ellas la memoria de trabajo, la inhibición y la capacidad de cambiar de una respuesta a otra.
Leé también: La psicología asegura que las personas que se adaptan a cualquier plan no son conformistas, sino que desarrollaron resiliencia Los resultados mostraron que los bebés que participaron del programa de natación durante 10 semanas mejoraron sus habilidades motoras y presentaron resultados prometedores en algunos componentes de las funciones ejecutivas, en especial en la flexibilidad cognitiva.
Los propios autores remarcaron que se trató de un estudio piloto y que son necesarias investigaciones posteriores con muestras más grandes.
Por qué aprender a nadar desde pequeños puede favorecer las habilidades cognitivas Para realizar la investigación, los especialistas trabajaron con 27 bebés y chicos pequeños , que fueron distribuidos entre un grupo que participó de un programa de natación y otro grupo de control.
Los participantes del programa realizaron una intervención de 10 semanas de natación para bebés.
Por qué aprender a nadar desde pequeños puede favorecer las habilidades cognitivas. (Foto: Adobe Stock) Luego, los investigadores evaluaron distintos aspectos del desarrollo.
Para medir las funciones ejecutivas utilizaron pruebas relacionadas con la memoria de trabajo, la inhibición y el cambio de respuesta , mientras que el desarrollo motor fue evaluado mediante una escala específica para estas habilidades.
El estudio reveló que los chicos que participaron del programa de natación mostraron mejoras en las habilidades motoras gruesas, finas y generales.
Además, se observaron resultados prometedores en algunos aspectos de las funciones ejecutivas, entre ellos la capacidad de cambiar de una respuesta a otra.
Leé también: Diana Sánchez, psicóloga de parejas: “El verano puede actuar como detonante en las rupturas, todas las crisis se agravan” Durante las actividades acuáticas, los bebés deben coordinar movimientos , modificar la posición del cuerpo y responder a diferentes estímulos del entorno.
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