Advierten que los servicios impiden que baje la inflación, aun con una economía debilitada y el dólar planchado
Las tarifas de luz, gas y transporte; los alquileres, y las cuotas de colegios y prepagas forman parte de los servicios, que acumularon un aumento del 30,2% entre enero y septiembre, casi 10 puntos porcentuales más que los bienes.
Esos gastos, impactados en parte por el contexto global, son un foco de resistencia para que la inflación baje en la magnitud que esperaba el gobierno de Javier Milei a esta altura del año, con cero delante.
El proceso de recomposición tarifaria avanzó durante la gestión libertaria, pero todavía no terminó.
A eso se suman los ajustes de muchos servicios ligados a la inflación pasada, que alimentan la ‘inercia’ aun con el dólar planchado y una actividad económica que, según advierten los analistas, habría cerrado el tercer trimestre en recesión técnica Desde la llegada de Milei al Gobierno, las boletas de energía y el transporte público aumentaron mucho más que el promedio de los precios.
Según Econviews, entre noviembre de 2023 y septiembre de 2026, las tarifas se encarecieron 126,2% y el transporte público, 104,1% respecto del nivel general del IPC .
En ambos casos, los valores más que se duplicaron en términos reales, es decir, descontada la inflación “Esto refleja el proceso de recomposición de precios que habían quedado rezagados durante la administración anterior, especialmente en los servicios regulados”, explicó la consultora.
Fue la misma dinámica que se vio en septiembre: mientras el índice de precios al consumidor (IPC) del Indec arrojó un aumento del 1,9%, los servicios avanzaron 2,4% y los bienes, 1,7%.
Estos últimos acumularon una suba del 20,4% en el año, según destacó Invecq sobre datos del Indec.
La brecha llegó así a 9,8 puntos porcentuales.
Econviews señaló que las tarifas de electricidad y gas aumentaron 3,78% en el mes, a lo que se sumaron nuevas subas en el transporte público.
Detrás de esa divergencia conviven dos mecanismos: la corrección de tarifas para reducir subsidios o acompañar costos y la inercia de servicios que se actualizan por contratos, salarios o inflación pasada .
No todos están regulados ni se ajustan de la misma manera, pero el dólar tiene una influencia menor que sobre los bienes que se importan o compiten con productos del exterior.
Para Invecq, esa diferencia limita el efecto del ancla cambiaria: “Buena parte de la inflación remanente se concentra en servicios y precios indexados, sobre los que el tipo de cambio incide poco”, señala la consultora.
En el promedio móvil de tres meses anualizado, los servicios avanzan a un ritmo del 35%, frente al 25% del IPC general y el 23% de la inflación núcleo.
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