Luis Djubelian, 83 años y un comienzo tardío en el gimnasio y el kickboxing: ejemplo de autosuperación senior
A las siete de la mañana, cuando el gimnasio abre sus puertas, Luis Djubelian ya está en camino.
Vive en Villa Devoto , cerca de la General Paz, y desde su casa tiene unas 15 cuadras hasta el lugar donde entrena.
Las hace caminando.
Después de una hora de gimnasio, vuelve a pie.
No es el único trayecto que forma parte de su rutina.
Los lunes, miércoles y viernes, a la noche, vuelve a salir de su casa para recorrer otras 13 cuadras hasta el lugar donde practica kickboxing.
Allí, entre personas de 20, 30, 40 y 50 años, se calza los guantes, se para frente a la bolsa y trabaja con los brazos y las piernas.
A los 83 años, Luis no entrena para competir.
Tampoco busca demostrar que puede hacer lo mismo que alguien de 20.
Su adversario es otro. —Yo trato de no competir con nadie: la competencia es conmigo mismo —dice.
Después de cada entrenamiento, cuando vuelve a cruzar la puerta del gimnasio, tiene una frase que resume la lógica de los últimos años: “ Misión cumplida ”.
El viernes 4 de septiembre cumplió 83 años.
Llegó a esa edad con una rutina que combina gimnasio, caminatas, kickboxing, alimentación cuidada y una regla sencilla que se impuso para no abandonar: no buscar excusas.
“Si uno empieza a buscar excusas, capaz que más de la mitad de las veces no va”, explica.
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