Que las medallas no tapen los agujeros: el deporte argentino se abrazó a un oro pasajero, pero la plata no alcanza
¿Cómo reacciona un deportista de élite cuando logra aquello por lo que ha trabajado años? No hay un manual que traiga las instrucciones del festejo, porque nadie conoce antes hasta dónde puede crecer la emoción.
Pero no siempre hay lágrimas.
A veces de adentro brota otra cosa.
Fernanda Russo, tiradora argentina, se entrega a los periodistas de la zona mixta en los Juegos Suramericanos tras haber ganado la medalla de oro.
Al principio, la riojana contesta relajada, con una sonrisa que le surca la cara, pero sin un exceso de euforia, casi como si no hubiera bajado del podio hace instantes.
Hasta que, en un momento, los chistes se acaban.
Russo se quiebra al expresar un reclamo repetido por demás en la competencia de Santa Fe: “Ganamos con el corazón, pero también necesitamos plata” , dice al aire en TyC Sports .
La escena se repitió incontables veces, con diferentes interlocutores, a lo largo de las tres semanas que duró la competencia: Las Leonas , que no llegan a fin de mes; el esgrimista Augusto Servello , que tiene tres trabajos para costear sus competencias; la corredora Nélida Peñaflor , que entrena en una rotonda porque no tiene una pista de atletismo en su provincia, Santiago del Estero.
Y la lista sigue.
La zona mixta funcionó como lugar de denuncia para los atletas argentinos .
La enumeración no respeta un orden, pero sí una idea: para ser mejores, necesitan que todo lo que los rodea también.
Piden, reclaman, imploran.
Quieren la recomposición del financiamiento del Enard, el desarrollo de espacios apropiados para entrenar y competir, que el Cenard, ubicado en un lugar privilegiado de la ciudad de Buenos Aires y que hoy ni siquiera cuenta con un plantel médico a disposición , le haga honor a su nombre: Centro Nacional de Alto Rendimiento… Si bien la Argentina terminó segunda en el medallero de Santa Fe 2026, 20 años después de la última vez que se subió al podio en ese rubro (la anterior fue en 2006, también como local, cuando ganó en Buenos Aires con una cosecha de 105 oros, 95 de plata y 92 de bronce), los atletas no se cansaron de expresar su descontento: ese resultado se sostiene con esfuerzo personal y no con una política de Estado .
Terminados los Juegos, un fantasma recorre la Villa Olímpica y pregunta: ¿Qué va a pasar ahora que las luces se apaguen? Un viejo problema conocido Para entender el tema del financiamiento del deporte argentino conviene hacer memoria y repasar qué es y cómo funciona el Enard .
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