Una herramienta con sello patagónico que busca darle más tiempo de conservación y calidad a la fruta en frío
En la conservación de frutas , contar con herramientas para extender la vida útil sin resignar calidad es uno de los desafíos centrales de productores y empacadores.
Una de esas herramientas es la bolsa MCPBag desarrollada por la empresa roquense LP SRL para incorporar MCP -un compuesto que bloquea los receptores de etileno de la fruta, la hormona responsable de la maduración- y generar dentro de la caja una atmósfera que permite bloquear el avance de la maduración mientras la fruta permanece almacenada.
El desarrollo fue realizado incorporando la tecnología Vidre+ en conjunto con FreshInset que aportó parte de la tecnología, mientras que el fabricante local trabajó sobre la aplicación del sistema a través de la propia bolsa. Después de varios años de desarrollo y ensayos, el producto tuvo su primera prueba comercial en 2024 y comenzó luego una etapa de comercialización más amplia.
La propuesta apunta especialmente a frutas climatéricas, como la pera y la manzana, que continúan madurando después de la cosecha. En ese proceso, la fruta libera etileno, que activa receptores presentes en la dermis y acelera la maduración.
El MCP actúa precisamente sobre esos receptores. “Lo que hace este compuesto es bloquear los receptores y de esta forma proteger a la fruta de los efectos negativos del etileno”, dicen desde la empresa.
Cuando el MCP ocupa esos receptores, el etileno no puede activar los procesos fisiológicos de la misma manera. El receptor queda bloqueado y se demoran los procesos de maduración, mientras se mantiene la condición generada dentro de la bolsa.
Uno de los principales atributos del sistema es la posibilidad de aplicar el tratamiento de manera selectiva. A diferencia de una aplicación convencional en cámara frigorífica, donde todo el volumen almacenado recibe una determinada dosis, la bolsa permite decidir qué cajas, pallets o lotes tratar.
Esto adquiere especial relevancia cuando una misma cámara contiene fruta con diferentes grados de maduración o distintos destinos comerciales.
“Con la bolsa sos selectivo: aplicás el producto a lo que querés conservar”, explica Andrés Pogost, gerente general de LP SRL.
Para un empacador significa contar con una alternativa adicional frente a cambios en los programas comerciales. Una fruta inicialmente destinada a una venta rápida puede, ante determinadas circunstancias, necesitar una guarda más prolongada. En ese caso, disponer de una herramienta que permita extender la conservación puede modificar la decisión sobre el destino del lote.
La bolsa se incorpora en el proceso habitual del empaque. La fruta se coloca dentro de ella, se realiza el plegado correspondiente y la propia humedad generada en el interior activa la liberación del MCP.
La dosificación es uno de los aspectos que requiere mayor atención. El sistema trabaja con tres niveles de concentración y la elección depende de distintas variables: variedad, momento de cosecha, firmeza de la fruta, condiciones de almacenamiento y destino comercial.
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