Borges y nuestra construcción sobre arena
La revista The Economist, en su edición de la semana pasada, eligió esta frase de Jorge Luis Borges como cita de la semana: “Nada está construido sobre piedra; todo está construido sobre arena, pero debemos construir como si la arena fuera piedra” (“Fragmentos de un evangelio apócrifo”, 1969).
Si bien es un pensamiento filosófico, referido a la resiliencia humana a pesar de la fugacidad de la vida, la publicación británica consideró que es aplicable a la actual coyuntura mundial de espacios fragmentados, liderazgos cuestionados, guerras impensadas, cambios demográficos y crisis humanitarias.
Así y todo, los pueblos deben seguir trabajando como ayer, soslayando esas realidades para no desmayar ante las oscuras perspectivas de un futuro incierto.
La metáfora también es aplicable a nuestro país.
Se debate el crecimiento desigual y, aunque las provincias de la ruta 40, las zonas agropecuarias y hasta la avenida Corrientes reflejan prosperidad, hay otra Argentina donde no se llega a fin de mes y donde muchos se angustian por sus créditos morosos.
La pregunta es si Javier Milei ha incumplido una segunda promesa a sus votantes.
Si además de reducir la inflación y eliminar el déficit fiscal ha desatendido la demanda de mejorar los ingresos luego de 32 meses de gobierno.
Ese interrogante, ahora central, ignora que la gestión libertaria está intentando construir con piedra sobre suelo de arena .
Pues la falta de solidez del piso, indispensable para tener moneda, expandir el crédito y el consumo, no puede resolverla ningún gobierno por más libertario que sea, ya que es resultado de décadas de triturar las bases pétreas sobre las cuales se construyó la República , convirtiéndolas en arena que el viento lleva.
Lo que faltaría a su gestión es en realidad una falencia que atañe a los argentinos como pueblo responsable de su destino, como nación que ha dañado su capital social.
No es débito de un programa incompleto, sino una carencia de nuestra acción colectiva.
Por ello la desconfianza inversora y el rechazo a la moneda como instrumento de ahorro; por eso la cifra astronómica de fondos en el exterior y la salida persistente de dólares, aunque ingresen a raudales por exportaciones.
Por ello la falta de seguridad jurídica .
Los más jóvenes, que se quejan por las altas tasas de cuotas que no pueden atender, deben saber que la ausencia de crédito abundante y barato es resultado de errores de varias generaciones .
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