En caso de corrupción de la FIFA, padre e hijo admitirán que pagaron sobornos
Hugo y Mariano Jinkis, que estaban prófugos en Argentina, volvieron voluntariamente a Estados Unidos en mayo y se espera que esta semana comparezcan ante un tribunal federal en Brooklyn.
Dos personas que eran blancos destacados de una extensa investigación federal sobre corrupción en el fútbol mundial llegaron a un acuerdo con el Departamento de Justicia de Estados Unidos para resolver cargos por soborno presentados contra ellos hace más de una década.
Se espera que los imputados, Hugo Jinkis y Mariano Jinkis, padre e hijo originarios de Argentina, comparezcan en el tribunal federal de Brooklyn el jueves para informar a un juez que han alcanzado un acuerdo de procesamiento diferido, el cual se concretó en los últimos meses, según los fiscales.
Los términos del acuerdo no se hicieron públicos el martes, pero ese tipo de tratos suele permitir que se retiren los cargos penales contra los acusados si estos cumplen una serie de condiciones.
Se espera que padre e hijo queden en libertad bajo fianza el jueves, de acuerdo con una carta de los fiscales federales en Brooklyn presentada al tribunal.
Como parte del acuerdo, los acusados han aceptado admitir que pagaron "decenas de millones de dólares en sobornos comerciales" a directivos de organizaciones sudamericanas de fútbol a cambio de derechos televisivos y de patrocinio de lucrativos torneos de fútbol, escribieron los fiscales.
Los pagos, según los fiscales, comenzaron en la década de 1990 y duraron hasta 2015, cuando ambos hombres fueron imputados como parte de la investigación del Departamento de Justicia sobre la corrupción en la FIFA, el órgano rector del fútbol a nivel mundial.
Los abogados de los hombres no respondieron de inmediato a las solicitudes de comentarios.
A diferencia de muchos otros acusados en el caso, los Jinkis lograron evitar la extradición y permanecieron prófugos en Argentina.
En mayo, The New York Times reportó que los dos hombres habían viajado ese mes a Nueva York para mantener negociaciones secretas de declaración de culpabilidad con los fiscales federales.
Su llegada se produjo en medio de una ola de cuestionamientos sobre la corrupción en el fútbol internacional, ya que Estados Unidos se preparaba para ser sede de la Copa Mundial este verano.
El propio presidente Donald Trump fue objeto de señalamientos de corrupción durante el torneo cuando le pidió al presidente de la FIFA que revisara una suspensión contra un jugador estadounidense.
La suspensión fue anulada posteriormente.
Hasta la fecha, el gobierno federal de Estados Unidos ha logrado más de dos decenas de condenas en el prolongado caso de corrupción.
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