Perú bajo vigilancia climática: El Niño Costero se acerca a una fase extraordinaria y puede alcanzar su máxima intensidad
La Comisión Multisectorial Encargada del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño ( ENFEN ) mantiene la alerta por El Niño Costero y prevé que el evento alcance una magnitud extraordinaria entre septiembre de 2026 y enero de 2027.
El último comunicado oficial, publicado el 28 de agosto, estimó una probabilidad de al menos 62% para ese escenario en la región Niño 1+2 , frente a las costas de Perú y Ecuador.
La actualización técnica prevista para el 14 de septiembre deberá precisar si los indicadores ya confirmaron el cambio de categoría.
La proyección coloca a la costa peruana ante meses de temperaturas superiores a los valores habituales y un aumento del riesgo de precipitaciones.
El ENFEN anticipó que, entre septiembre y noviembre, el aire se mantendrá muy por encima de lo normal en todo el litoral, con posibilidad de nuevos récords térmicos.
Para la costa norte, el organismo espera lluvias por encima de los promedios estacionales y episodios de precipitaciones de débil a moderada intensidad desde noviembre.
La condición extraordinaria corresponde al nivel más alto de intensidad en la escala utilizada para clasificar El Niño Costero.
Su desarrollo está asociado a anomalías positivas persistentes en la temperatura superficial del mar frente al norte peruano y al sur de Ecuador.
El calentamiento oceánico altera la interacción entre el mar y la atmósfera, eleva la humedad disponible y puede favorecer lluvias de mayor volumen cuando comienza la temporada húmeda en el norte del país.
Cuatro ondas Kelvin cálidas pueden prolongar el calentamiento frente a la costa peruana El seguimiento del Instituto del Mar del Perú (Imarpe) incluye la evolución de las ondas Kelvin ecuatoriales, perturbaciones oceánicas que avanzan desde el Pacífico central hacia Sudamérica y modifican la temperatura del mar.
Cuando estas ondas son cálidas, pueden profundizar la termoclina y limitar el ascenso de aguas frías hacia la superficie, un proceso que contribuye a sostener las anomalías térmicas frente al litoral peruano.
La llegada de nuevas ondas Kelvin es uno de los factores bajo vigilancia ante el incremento de la temperatura marina.
El efecto de esos pulsos no se expresa de forma uniforme en toda la costa ni garantiza por sí solo lluvias intensas, pero puede reforzar un escenario cálido si coincide con vientos favorables, elevada humedad atmosférica y el inicio de la estación lluviosa.
Por esa razón, los pronósticos se actualizan con información satelital, mediciones en el mar y modelos oceánicos y atmosféricos.
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