Banderas en los balcones, barricadas en las calles y abrazos con desconocidos: el día que París se liberó del terror nazi
La ciudad llevaba 1.530 días esperando ese momento.
Cuatro años, dos meses y tres días después de que las tropas alemanas desfilaran triunfantes por los Campos Elíseos, París volvió a escuchar un sonido que había olvidado: las campanas de sus iglesias repicando por la libertad.
En los balcones aparecieron banderas francesas escondidas durante la ocupación.
Mujeres y hombres salieron de los sótanos, arrancaron carteles nazis de las paredes y levantaron barricadas con adoquines, muebles y tranvías volcados.
Algunos lloraban.
Otros cantaban “La Marsellesa”.
Muchos simplemente se abrazaban sin decir una palabra.
El 25 de agosto de 1944 , la capital de Francia fue liberada por la Resistencia, la 2ª División Blindada francesa del general Philippe Leclerc y la 4ª de Infantería estadounidense, poniendo fin a más de cuatro años de ocupación nazi.
La jornada no sólo significó la recuperación de una ciudad: representó el renacimiento político y moral de un país que había vivido dividido entre la resistencia y la colaboración con el régimen de Vichy –gobierno de Francia que colaboró con la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial-.
Pero aquella victoria estuvo a punto de convertirse en una tragedia irreversible.
Horas antes de la rendición, Adolf Hitler había ordenado destruir París antes de entregarla.
La pregunta que, según la leyenda, repitió obsesivamente por teléfono desde su cuartel general quedó inmortalizada para siempre: “¿Arde París?”.
La respuesta fue un rotundo no.
Una ciudad humillada El 14 de junio de 1940, París cayó prácticamente sin combatir.
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