Jean-Claude Romand, la doble vida del falso médico que masacró a su familia para no ser descubierto
El lunes 11 de enero de 1993, los recolectores de basura hacían su ronda matutina cuando se toparon con una casa que se prendía fuego en el pueblo de Prévessin , cerca de la frontera con Ginebra.
La reacción fue inmediata: golpearon la puerta para alertar a sus habitantes, creyendo que quizás dormían, que no se habían enterado del peligro, que podían despertarlos, salvarlos.
No obtuvieron respuesta.
A las 4.15 llegaron los bomberos y vieron que un hombre se asomaba a la ventana.
Había alguien con vida .
Desplegaron las escaleras y lo rescataron.
Perdió el conocimiento, tenía el pulso débil.
Su familia, esposa y dos niños, no habían tenido la misma suerte.
Luc Ladmiral, un amigo íntimo, se acercó hasta el lugar.
Para cuando llegó, los bomberos sacaban los cadáveres.
En el camión de bomberos encontró a Jean-Claude Romand , que apenas sobrevivía.
Unas horas después, fueron a Clairvaux-les-Lacs , a casi 84 kilómetros, a avisarle a sus padres lo que había pasado.
La casa estaba cerrada.
El perro no ladraba.
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