Otra vez la disyuntiva desarrollo o medio ambiente
En el siglo XIX la disyuntiva era “libre cambio o proteccionismo”; en el siglo XX fue “campo o industria”.
En el siglo XXI, nuestra tradición dicotómica y maniquea , además de retroalimentar las viejas disyuntivas, ha generado otras nuevas: “desarrollo o medio ambiente”; “minería o medio ambiente”; “hidrocarburos o medio ambiente” .
Las “o” disyuntivas siempre han sido paralizantes de nuestro desarrollo económico y social.
El modelo productivo superador de estas disyuntivas debe canalizar el ahorro interno hacia inversiones productivas, con un aumento sustancial de la tasa de inversión bruta, y generar un salto en la productividad sistémica.
Se trata de desarrollo y medio ambiente; de minería y medio ambiente; de hidrocarburos y medio ambiente.
Hay que maximizar la producción y la renta de estos sectores intensivos en capital, que están transformando la estructura productiva del país a partir de ventajas comparativas que permitirán radicar otras industrias.
Un nuevo modelo productivo debe integrar cadenas de negocios que promuevan la creación de empleos formales y maximicen el valor agregado nacional exportable, articulando sectores primarios, industriales y de servicios, recreando las bases de un mercado regional y consolidando los cimientos de un desarrollo sustentable.
Las “o” disyuntivas siempre han sido paralizantes de nuestro desarrollo económico y social Ese desarrollo sustentable está asociado a la licencia social y a la licencia ambiental que imponen estas actividades.
El respeto a las normas ambientales de orden nacional, provincial y aun municipal debe ser correspondido por estas industrias mediante la implementación de las mejores prácticas, y respondiendo por las infracciones administrativas o los daños que deriven en responsabilidad civil cuando una conducta negligente provoque un daño ambiental.
Y aquí aparece la preocupante novedad que recrea la disyuntiva “desarrollo o medio ambiente” y que puede convertirse en un obstáculo al proceso de desarrollo intensivo que ya experimentan Vaca Muerta y la minería del litio, y que se viene en el cobre a partir de Vicuña: la figura penal del “ecocidio” contenida en un proyecto de ley que tiene tratamiento en la Cámara de Senadores.
De traducirse el proyecto en ley, una negligencia que pueda provocar un daño ambiental —conducta que será evaluada dentro del amplio y, a veces, difuso espectro de normas nacionales, provinciales y municipales que regulan el medio ambiente— quedaría sujeta a la discreción interpretativa de jueces federales o locales y podría derivar en una pena de hasta 15 años de prisión, y hasta 25 si hubiera una muerte.
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