El tumor había vuelto y estaba destruyendo el hueso, pero los veterinarios tenían un plan sin precedentes: la historia de la pitón Jodie Foster
Una pitón reticulada de 4,5 metros y unos 50 kilos logró recuperarse de un cáncer en la mandíbula tras recibir un tratamiento que, según informó Chester Zoo , no tiene antecedentes conocidos en serpientes.
La historia, difundida esta semana por el zoológico británico , ganó interés porque muestra cómo ciertas herramientas de la oncología veterinaria pueden adaptarse en casos límite , cuando una cirugía convencional ya no alcanza para frenar el avance de la enfermedad.
Antes de ese procedimiento, la situación se había vuelto delicada .
Jodie Foster , como fue bautizado el animal, había sido diagnosticada con un fibrosarcoma en la mandíbula y, tras una primera operación , la lesión reapareció y empezó a invadir el hueso , lo que comprometía su capacidad de alimentarse.
Frente a ese cuadro, el equipo combinó una nueva cirugía con electroquimioterapia y, meses después, una revisión veterinaria no detectó signos de reaparición del tumor.
Cuando el cáncer volvió a crecer El cambio de escenario llegó con la reaparición de la lesión .
“Cuando el tumor reapareció y empezó a destruir parte del hueso de su mandíbula , supimos que una nueva cirugía por sí sola probablemente no iba a ser suficiente”, afirmó Ian Ashpole , veterinario de Chester Zoo , según el comunicado de prensa.
Según explicó, el equipo trabajó con especialistas en cáncer para adaptar la electroquimioterapia a una serpiente y, hasta donde saben, no había antecedentes de ese uso.
Ese detalle ayuda a entender por qué el caso despertó interés más allá de la rareza del animal .
El problema no era solo extraer un tumor, sino evitar que su avance dejara a la pitón sin posibilidad de comer .
En ese contexto, la cirugía pasó de ser una solución suficiente a convertirse en una parte de una estrategia más amplia .
La electroquimioterapia combina bleomicina , un fármaco contra el cáncer , con impulsos eléctricos controlados sobre el tejido tratado.
Esos pulsos vuelven a las células tumorales temporalmente más permeables, de modo que el medicamento puede ingresar con mayor eficacia.
En términos sencillos, la corriente facilita la entrada del fármaco en las células enfermas y permite actuar de forma más localizada .
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