“Mientras lloraba en el baño para que nadie escuchara, estaba gestando la cura”: una madre en alerta y una bebé que salvó a su hermana
Entra al baño de la habitación en donde su hija Amelia está internada.
Afuera hay música de fondo y paredes empapeladas con dibujos.
Adentro, en ese baño, está por fin sola.
No la ve nadie, no tiene que forzar nada, no tiene que sostener algo.
Abre la ducha pero no se va a bañar, o tal vez sí, pero no es el propósito.
El ruido del agua cayendo y golpeando el piso de la bañadera esconde su llanto contenido.
Es su momento de liberación, cuando se permite derrumbarse, explotar y descargar.
Saldrá recompuesta, vital, otra vez enérgica, porque del otro lado de la puerta la espera en la cama una hija de dos años con cáncer infantil, en su casa un hijo de cuatro años y en su panza, una niña que le resta un mes por nacer .
El baño no es su único refugio.
También la vida le abre una ventana de quince minutos donde puede estrujarse, secarse y ser vulnerable.
Es en el auto que la lleva de la clínica a su casa.
En su casa está Felipe que extraña jugar con ella porque hace dos días no la ve.
Solo así Julieta Díaz Braceli pudo sobrevivir a lo que un día se le presentó: una hija con leucemia mieloide aguda, que cayó internada, un hijo apenas once meses más grande que su hermana y una tercera hija que, sin saberlo ni desearlo, trajo el remedio.
“ Mientras yo lloraba en el baño con la ducha prendida, se estaba gestando en la panza la cura ”, describe.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.infobae.com — el contenido pertenece a Infobae.