Los suecos acuden a las urnas con el bloque de derecha fracturado y la reedición del gobierno en el aire
Más de ocho millones de suecos acuden a las urnas este domingo para votar en unas elecciones parlamentarias, municipales y regionales marcadas por el desgaste del bloque gubernamental de centro-derecha y cuando al alternativa de la oposición no cuenta con una alianza clara, todo ello en medio de un escenario de fuerte fragmentación parlamentaria y gobernabilidad incierta.
Acosado por el desgaste de su gestión y el desplome de su popularidad en las encuestas, el actual primer ministro, Ulf Kristersson, y líder del conservador Partido Moderado, afronta unos comicios condicionados por la fractura interna de su propia coalición tripartita y la creciente presión de sus aliados.
Hasta ahora, Kristersson gobernaba en minoría en una frágil coalición de centroderecha junto a sus socios del Partido Liberal y los Demócratas Cristianos.
Sin embargo, la gobernabilidad del país ha dependido por completo del apoyo externo de los Demócratas de Suecia (SD), la formación de extrema derecha encabezada por Jimmie Akesson.
Bajo el denominado Acuerdo de Tido, firmado tras las elecciones de 2022, la extrema derecha no entró en el Gobierno, pese a estar por encima del Partido Moderado, y apoyó la investidura de Kristersson a cambio de que se asumiera buena parte de su agenda en materia de inmigración, asilo y control fronterizo.
En cambio ahora, a diferencia de la legislatura anterior, el partido de Akesson amenaza con no reeditar la coalición si la ultraderecha no entra formalmente en el gabinete con carteras propias, con la vista puesta en ministerios estratégicos como Justicia e Inmigración para gestionar directamente las áreas presupuestarias que articulan su programa.
A la fragilidad de la alianza tripartita se suma también la supervivencia parlamentaria del Partido Liberal, que en las encuestas apenas ha logrado superar la barrera del 4% en intención de voto, necesaria para conservar su representación en el Parlamento, según los últimos datos publicados por Novus.
Un hipotético descalabro de los liberales pondría contra las cuerdas la repetición del Ejecutivo de Kristersson.
DIFERENCIAS EN SEGURIDAD E INMIGRACIÓN A lo largo de toda la campaña, el primer ministro ha sacado pecho en materia de seguridad, defendiendo que la violencia se ha reducido en el país gracias a la mano dura de su Ejecutivo.
"Desde que entramos en el Gobierno en 2022, la violencia mortal de pandillas ha caído un 75%.
Los tiroteos han disminuido un 80%.
Al mismo tiempo, el doble de criminales de pandillas están siendo arrestados en el extranjero, ha subrayado Kristersson en redes sociales.
Sin embargo, la seguridad ciudadana continúa en el centro del debate tras el ataque perpetrado en un instituto de la localidad de Fagersta.
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