Guillermo Martín, farmacéutico: “La multa por dar un medicamento sin receta va desde los 30.000 euros hasta los 90.000 euros”
Las farmacias son uno de los puntos de acceso más inmediatos al sistema sanitario .
Cada día, miles de personas acuden a ellas para resolver dudas, continuar tratamientos o buscar una solución rápida cuando conseguir una cita médica no resulta sencillo.
Esa cercanía convierte al farmacéutico en una figura clave para el paciente , pero también en el receptor de una presión que, en determinados casos, termina enfrentando las necesidades del ciudadano con los límites que marca la legislación.
Las farmacias españolas se enfrentan a multas de entre 30.000 y 90.000 euros por determinadas infracciones relacionadas con la dispensación irregular de medicamentos.
Una horquilla que ayuda a entender por qué los profesionales no pueden acceder a algunas peticiones de los pacientes , aunque conozcan el problema que hay detrás de ellas.
La Ley de garantías y uso racional de los medicamentos y productos sanitarios contempla sanciones económicas para las infracciones graves y muy graves, cuya cuantía se determina atendiendo a las circunstancias concretas de cada caso.
Guillermo Martín, farmacéutico, lo explicó con precisión en una publicación en su perfil de TikTok (@farmaceutico_enfurecido): la cifra que está en juego no tiene nada que ver con una multa de tráfico.
“No son cien euros y no hay pronto pago”.
Los antibióticos, uno de los principales puntos de conflicto Entre las situaciones que generan más tensión se encuentran las solicitudes de antibióticos sin la correspondiente receta.
Martín puso el foco en varios formatos que pueden parecer productos de uso cotidiano para el paciente: “los antibióticos en colirio, las pomadas y los antibióticos para la infección de orina”.
El motivo de la exigencia de receta no es únicamente administrativo.
Los antibióticos están sometidos a un especial control debido al riesgo de que su utilización incorrecta contribuya a la aparición de resistencias bacterianas .
La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios ha advertido reiteradamente sobre este problema y participa en el Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos, cuyo objetivo es reducir el uso innecesario de estos medicamentos y preservar su eficacia.
Por eso, que un tratamiento resulte conocido por el paciente o que este asegure haberlo utilizado anteriormente no permite al farmacéutico dispensarlo libremente cuando la normativa exige prescripción.
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