“Casi 9 horas al día conectados”: el impacto del uso excesivo de pantallas en la atención y la percepción del tiempo
Las redes sociales y las pantallas forman parte de la vida cotidiana de adolescentes y adultos como canales de conversación, información, ocio y trabajo.
Sin embargo, la exposición sostenida a notificaciones, contenidos seleccionados por algoritmos y estímulos continuos plantea interrogantes sobre el momento en que el uso deja de ser sencillo de regular y empieza a afectar la salud .
La discusión alcanza a personas de distintas edades.
El punto no pasa por describir a las plataformas como un problema aislado, sino por reconocer cuándo la navegación adquiere un carácter persistente, desplaza otras actividades o se vuelve difícil de interrumpir.
Estudios y especialistas ponen el foco en los hábitos compulsivos, la dificultad de desconexión y las pausas como instancia para revisar el vínculo con las pantallas.
Para Abigail Fagan , editora sénior de Psychology Today y licenciada por la Universidad de Rochester con especialización en ciencias cognitivas, el uso excesivo de tecnología puede causar daños incluso si no se lo clasifica como adicción.
“ Ya sea que se clasifique como adicción o no, el uso excesivo de la tecnología puede ser perjudicial .
Puede afectar la concentración, lo que se traduce en un bajo rendimiento escolar o laboral”, escribió Fagan.
También advirtió que el consumo excesivo de internet puede dificultar la comunicación habitual y la regulación emocional, además de restar tiempo a actividades ajenas a la red y afectar los vínculos con amistades, familiares y parejas.
La recompensa inmediata puede volver incómoda la desconexión La relación entre el uso continuado y la dopamina ocupa un lugar central en las explicaciones de los especialistas.
Este neurotransmisor está asociado con la expectativa de una recompensa y con la sensación de bienestar.
Anna Lembke , especialista en medicina de las adicciones y autora de Dopamine Nation , libro de psiquiatría de la Universidad de Stanford , explicó a National Geographic que los “me gusta”, los comentarios y ciertos videos pueden activar ese sistema de recompensa.
Según Lembke, el cerebro procura conservar un equilibrio en la disponibilidad de dopamina.
La exposición repetida a estímulos breves que resultan gratificantes puede hacer que una persona necesite más interacción para experimentar una sensación comparable de bienestar.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.infobae.com — el contenido pertenece a Infobae.