The Weeknd demuestra en Madrid por qué su fenómeno no es cosa de un día
Javier Herrero.
Madrid, 28 ago (EFE).- No se agota el capital de popularidad de The Weeknd, como tampoco parece hacerlo su gira 'After Hours Til Down', que inició en 2022, ya recaló en Madrid en 2023 y aquí ha vuelto este viernes para dar espacio a dos discos más en un concierto que ha consolidado su estatus de estrella por encima de los fenómenos efímeros.
Ha sido en la primera de tres noches consecutivas que reunirán a un total de 160.000 personas en la capital española, con todo el aforo agotado según datos de su promotora, antes de viajar a Barcelona para celebrar el 1 de septiembre otro "show" de multitudes en el Estadi Olímpic Lluis Companys.
Son cifras que atestiguan el tirón que aún mantiene entre el público el a su vez coautor e intérprete de la canción más reproducida en la historia de Spotify, 'Blinding Lights', con más de 5.500 millones de escuchas acumuladas desde la pandemia, cuando ese "r&b" urbano al galope de sintetizadores evocadores iluminó los encierros.
Obviamente, ese corte ha sonado durante las más de dos horas de música en vivo y un generoso repertorio con más de una treintena de temas (una buena parte en versiones reducidas, todo sea dicho), en un repaso al álbum que lo contenía, 'After Hours' (2020), pero sobre todo a los dos que le sucedieron y completaron una trilogía postapocalíptica, 'Dawn FM' (2022) y 'Hurry Up Tomorrow' (2025).
Obras ambiciosas y notables para la crítica, si bien es cierto que sus canciones no despertaran el mismo estupor social que las de su predecesor, aquí armadas junto a un buen número de éxitos de su etapa inicial han demostrado una gran solidez y, sobre todo, que el canadiense tomó apuntes y vio cómo mejorar sobremanera la pegada de este montaje.
Ahí siguen la treintena de bailarines embozados y Eva, el robot dorado de formas femeninas que domina el centro de un escenario con forma de cruz latina.
También la ciudad semiderruida que ilustra el contexto postapocalíptico en el que se mueve esa trilogía, con músicos escondidos entre algunos de los edificios que dan vibra orgánica al espectáculo entre tanta base pregrabada.
Pero respecto a aquella visita de 2023 ha habido cambios notorios a mejor, como el hecho de que el músico se retire la máscara que lo cubre a los 20 minutos de concierto, no a la mitad del espectáculo, algo que el público ha celebrado especialmente al ver y reconocer por fin las facciones de su artista favorito.
Precisamente porque entonces se le achacaba falta de conexión no ha bajado una sino dos veces a la pista para cantar con sus seguidores (aunque desafinen con gracia, como esta noche), de la misma forma que han mejorado aún más los juegos de luces (véase en 'Starboy') y, sobre todo, el secreto es que ha conseguido un ritmo inapelable.
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