El fútbol y la crisis de Ceuta: Mbappé no quiere ser “canalla”
Francés de origen maliense, musulmán, Frédéric Kanouté le comunicó en 2006 a Sevilla que no podía mostrar en el pecho de su camiseta a una casa de apuestas.
Era el goleador y la figura del equipo, pero su religión, le explicó al club, prohíbe los juegos de azar y su promoción.
Los primeros partidos tapó la publicidad con una cinta adhesiva negra.
La sacó luego, pero con su camiseta “limpia”.
En 2004, decidió jugar para la selección de su padre.
“No sé dónde está Mali, nosotros fichamos a un internacional francés”, se enojó David Pleat, DT de Tottenham.
“Nací en Lyon”, dijo Kanouté, “y llevo a Africa en mi corazón”.
Su primera gran obra benéfica fue un pueblo para niños huérfanos en las afueras de Bamako (Mali).
Escuela, deportes, agricultura y ganadería.
En Sevilla, anotó más de cien goles .
Ganó títulos europeos y españoles.
Y donó 700.000 dólares para que los musulmanes recuperaran su mezquita.
“No me considero un héroe”, respondió una vez.
“Solo tengo memoria”.
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