Cómo Trump utiliza el poder para reprimir la libertad de expresión
El Departamento de Justicia ha enviado agentes del FBI a los hogares de periodistas para entregar citaciones y, en al menos un caso, mostró una orden judicial para confiscar dispositivos.
El Pentágono ha despedido al editor y al director de su periódico tradicionalmente independiente, Stars and Stripes, y bloqueó el acceso a otros periodistas que se negaron a firmar compromisos que limitarían sus reportajes.
Las agencias reguladoras usan sus poderes para presionar a las organizaciones de medios sobre su contenido.
El gobierno ha recortado la financiación de la televisión y la radio públicas.
Enojado por historias que no le gustan, el presidente Donald Trump ha demandado a importantes organizaciones de noticias y la Casa Blanca ha tomado el control del grupo de prensa, previamente independiente, que sigue al presidente y decide qué medios pueden participar.
A casi 20 meses del inicio del segundo mandato de Trump, sus prolongados enfrentamientos con los medios se han convertido en una campaña de gran alcance para controlar la libertad de expresión en Estados Unidos; una campaña que destaca por aplicar muchas estrategias, muy rápido y todas a la vez.
Impulsado por el resentimiento personal, la furia por las filtraciones de información y la determinación de moldear la narrativa política a su favor, Trump despliega el poder del gobierno federal y presenta demandas personales, dirigidas no solo a periodistas y críticos liberales, sino también a comediantes y presentadores de programas de entrevistas, y a las entidades corporativas que los respaldan.
Para el presidente y sus aliados, él solo exige que se rindan cuentas por lo que describe como una cobertura y críticas sesgadas, injustas y a veces inexactas; un esfuerzo que ha sido bien recibido por antiguos críticos conservadores de la prensa, como los del Media Research Center.
Sus asesores señalaron que, este año, la Casa Blanca ha ampliado el grupo de invitados a cubrir eventos, como el almuerzo presidencial extraoficial con presentadores de televisión que precede al discurso anual del Estado de la Unión.
En un comunicado, el director de comunicaciones de la Casa Blanca, Steven Cheung, dijo que "los reportajes sesgados de los medios son un flaco favor para el pueblo estadounidense".
Al señalar la gran cantidad de sesiones de preguntas y respuestas que Trump mantiene con los periodistas como evidencia de un "acceso sin precedentes", agregó: "Utilizamos todas las herramientas disponibles para garantizar que se proporcione información precisa al público y que la mancha de quienes difunden a sabiendas información falsa rinda cuentas".
Los defensores de la libertad de expresión dicen que la intención del presidente es evidente: castigar, intimidar y silenciar a los disidentes.
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