Este es el concejo navarro a las puertas del Nacedero del Urederra, con aguas turquesas y una belleza incomparable
En las puertas de las casas del Pirineo Navarro , las flores secas de eguzkilore cuelgan como amuletos ancestrales.
Es un detalle que se repite en buena parte de los pueblos de Améscoa Baja y trasciende la decoración.
La creencia popular sostiene que esas coronas de cardo silvestre protegen el hogar de tempestades y malos espíritus.
Bajo esa costumbre, el visitante se adentra en uno de los lugares naturales de Navarra más singulares de la península ibérica, el sitio donde nace el río que en euskera significa “agua hermosa”.
Ese lugar comienza en Baquedano, un concejo de apenas 128 habitantes que se asienta en la orilla izquierda del río Urederra , con la crestería de la sierra de Urbasa como telón de fondo.
Sus calles conservan memoria de los linajes que le dieron nombre desde la Edad Media : los Baquedano.
Fueron señores que llegaron a obtener del rey Juan II el molino de Améscoa y derechos de peaje sobre el valle en 1456.
El pueblo pertenece administrativamente al ayuntamiento de Améscoa Baja cuya corporación local gestiona hoy el área de acogida que recibe a los caminantes .
Baquedano conserva un patrimonio religioso que resume esa historia.
La iglesia parroquial de San Juan Bautista, de estilo gótico-renacentista, se levantó entre 1585 y 1605 sobre restos de una portada protogótica de hacia el año 1200.
A las afueras, camino de Gollano, la ermita de la Santa Cruz alberga una talla románica de la Virgen y celebra sus fiestas patronales cada 14 de septiembre.
Lo que distingue a Baquedano de otros pueblos amescoanos es su función como puerta de entrada a la Reserva Natural del Nacedero del Urederra , uno de los destinos de otoño en Navarra más buscados cuando el hayedo cambia de color.
Cómo es la ruta a las cascadas del Urederra y sus pozas turquesas El nacedero es la salida natural del acuífero formado en el macizo kárstico de Urbasa, en un paraje conocido como el Balcón de Pilatos.
Tras la primera surgencia se suceden pozas de un color turquesa que resulta de la combinación entre la luz, la profundidad del cauce, la presencia de algas y musgos, y un lecho de carbonato cálcico que actúa como fondo blanquecino, según explica Turismo de Navarra en su web oficial.
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