El calor extremo impulsa el aumento de enfermedades renales en El Salvador
El Salvador enfrenta un incremento notable en los casos de enfermedades renales, atribuible al impacto de las altas temperaturas registradas en el país , según advierten especialistas y datos oficiales.
La situación ha generado alarma entre la comunidad médica y las autoridades sanitarias, quienes reportan que la combinación de calor extremo, deshidratación y hábitos de hidratación insuficientes está impulsando la incidencia de problemas renales, especialmente en el oriente del territorio nacional.
En la entrevista Frente a Frente de Telecorporación Salvadoreña, la doctora Alva Damaris Ortiz Campos , cirujana uróloga, describió un panorama preocupante en la práctica clínica reciente.
Ortiz detalló que, en esta semana, se realizaron seis cirugías de extracción de cálculos renales , una cifra que triplica el promedio habitual de intervenciones.
“Lo normal es operar uno o dos pacientes por semana, pero en los últimos días ese número se ha multiplicado”, sostuvo la especialista.
La uróloga explicó que el sistema renal filtra alrededor de 125 milímetros (ml) de sangre por minuto, lo que equivale a cerca de 180 litros diarios.
De ese volumen, el cuerpo elimina entre 1.5 y 2 litros de orina.
Sin embargo, la exposición prolongada a temperaturas superiores a 43 ℃ (109.4 ℉), especialmente en departamentos orientales como San Miguel , genera pérdida acelerada de líquidos por sudoración, lo que eleva la concentración de solutos y facilita la formación de cálculos.
“La sangre se vuelve más espesa, aumentan los solutos como oxalato y calcio, y eso favorece la unión de partículas que terminan formando piedras”, explicó Ortiz Campos en la entrevista.
Los síntomas que suelen aparecer tras olas de calor incluyen dolor en la espalda, molestias abdominales, ardor al orinar y aumento en la frecuencia urinaria.
En los casos más severos, la inflamación puede afectar la vejiga o los riñones, como ocurre con la cistitis hemorrágica o la pielonefritis.
La galena enfatizó que la detección temprana de estos síntomas resulta clave para evitar complicaciones mayores, como infecciones graves o la pérdida irreversible de función renal.
La especialista subrayó que no existe medicación capaz de disolver cálculos de gran tamaño.
En casos de cálculos menores a cinco milímetros, se recurre a hidratación y analgésicos, pero piedras más grandes requieren procedimientos endoscópicos y el uso de tecnología láser.
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