El impacto de la cafeína más allá del desayuno: alertan sobre su efecto en la biodiversidad de ríos y arroyos
La cafeína del café y el té contamina los ríos y podría volver más vulnerables a pequeños crustáceos clave para el equilibrio de los ecosistemas de agua dulce, según un estudio publicado esta semana en la revista Biology Letters .
Investigadores de la Universidad de Bonn y la Universidad Metropolitana de Manchester demostraron que concentraciones elevadas de cafeína en el agua aumentan la actividad de un pequeño crustáceo llamado Gammarus pulex y reducen su tendencia a refugiarse en zonas oscuras, un comportamiento esencial para evitar a sus depredadores.
El hallazgo encendió alarmas sobre un contaminante que suele pasar desapercibido frente a amenazas más visibles como los plásticos o los metales pesados.
La cafeína llega a los ríos porque las plantas de tratamiento no la eliminan del todo Aunque la cafeína es biodegradable en condiciones ideales, los sistemas de tratamiento de aguas residuales no logran eliminarla por completo.
Con una vida media de entre 100 y 240 días, el compuesto persiste en los cursos de agua y se ha detectado en ríos de todo el mundo, desde zonas urbanas hasta arroyos remotos.
Las concentraciones más altas se registran en ríos muy contaminados, donde pueden superar los 10.000 nanogramos por litro, el nivel utilizado en el experimento como escenario de alta contaminación.
El equipo colocó 120 ejemplares de Gammarus pulex en 12 tanques con dos niveles de concentración de cafeína: 100 nanogramos por litro (contaminación de fondo) y 10.000 nanogramos por litro (contaminación elevada).
Cada tanque albergaba cinco individuos infectados con el parásito Polymorphus minutus y cinco no infectados.
Tras 20 horas de exposición, cada animal fue sometido a una prueba de comportamiento en un tubo dividido en una mitad iluminada y otra oscura.
Los crustáceos expuestos a alta concentración de cafeína se comportan como si tuvieran un parásito manipulador El dato más llamativo del estudio es la comparación entre los efectos de la cafeína y los del parásito.
El parásito P. minutus es conocido por alterar el comportamiento de su huésped para facilitar su propio ciclo de vida : infecta al crustáceo, modifica su aversión a la luz y lo vuelve más visible, lo que aumenta las probabilidades de que un ave acuática lo consuma.
Allí, en el interior del ave, el parásito completa su reproducción.
Lo que encontraron los investigadores es que la exposición a cafeína en alta concentración produjo una reducción de la fotofobia comparable a la que genera esa infección parasitaria .
En otras palabras, sin ningún parásito de por medio, la cafeína disuelta en el agua logró modificar el comportamiento antipredador del crustáceo en una magnitud estadísticamente similar.
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