Tiene 59 años, trabaja en una playa de estacionamiento y convirtió su jornada laboral en un inesperado show de karaoke
En la calle Corrientes 29, en plena Ciudad de Mendoza, el sonido habitual de los motores, las frenadas y las bocinas del tránsito se mezclan, a diario, con una melodía inesperada.
Porque ahí, entre vehículos que entran y salen constantemente, Juan Carlos Rodríguez , porteño de nacimiento, mendocino por opción, divorciado y padre de dos hijas, encontró y apostó, a sus 59 años, a combinar su trabajo con su pasión: la música .
Leé también: Tenía US$200, compró un viejo trolebús canadiense y lo convirtió en un estudio de tatuajes: “Es como un portal en el tiempo” Desde hace casi una década, Juan Carlos pasa sus días atendiendo una playa de estacionamiento , pero de una manera poco convencional.
Equipado con un sistema de sonido, pistas musicales descargadas en su teléfono y un micrófono, combina su trabajo diario con un verdadero karaoke que sorprende a clientes y transeúntes.
“ Tengo 59 años y he hecho de todo ”, confiesa.
Fue empleado administrativo, emprendedor, ahora nuevamente empleado pero siempre, definitivamente, amante de la música.
Juan se presenta como playero y cantante. (Foto: gentileza Juan Carlos Rodríguez) Y aunque reconoce que durante buena parte de su vida le fue bien en casi todo lo que emprendió, un traspié con una concesión hizo que sus proyectos se truncaran, su situación económica se viniera un poco “a pique” y, tras realizar varios trabajos particulares, recalara finalmente en la playa de estacionamiento donde trabaja hoy, un negocio que es propiedad de su primo hermano, a quien Juan Carlos considera directamente “como un hermano” .
Su jornada laboral arranca temprano, entre las 8:30 y las 9, y se extiende, ininterrumpidamente hasta las 20, siempre dependiendo del movimiento de autos que haya en el día.
Para hacer más llevaderas esas jornadas, Juan Carlos comenzó a recurrir a su viejo amor: la música, una compañía que llevó a cada uno de los lugares donde ha estado y que lo acompaña en “ los ratos libres , cuando no entra gente, o no se va ningún vehículo, me pongo a bajar temas que me gustan, pistas y me pongo a cantar”, relata.
El playón donde trabaja Juan. (Foto: gentileza Juan Carlos Rodríguez) Como era de esperar, la interacción con los clientes hizo lo suyo y fue de alguna manera imprimiéndole una dinámica propia a eso que comenzó de manera fortuita, y que ahora asombra a quienes llegan a dejar su automóvil y se encuentran con este particular cantante al mando del lugar.
De hecho a veces, para no interrumpir la interpretación, deja la melodía de fondo mientras a viva voz va dando indicaciones al cliente que acaba de ingresar.
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