De trabajar a mano a producir 3.500 toneladas al año de uno de los principales insumos de la ganadería en la Patagonia
Hay empresas que nacen con una inversión importante y otras que se construyen casi a pulso. Agroinsumos Patagónicos SRL pertenece a las segundas. Víctor Lovera, veterinario y uno de sus titulares , comenzó en 2009 a fabricar alimentos balanceados y suplementos para rumiantes en Zapala, con una mezcladora de chorizos prestada y una pequeña moledora cargada con baldes. Hoy, desde su planta en el Parque Industrial Neuquén, la firma produce unas 3.500 toneladas al año y abastece a productores bovinos, ovinos y caprinos de la Patagonia .
Lovera llegó a Neuquén en 1998 como encargado de una estancia en Las Lajas. Veterinario recibido en Córdoba, trabajó allí abocado a la producción de carne y luego se dedicó al asesoramiento. El invierno le planteaba una dificultad recurrente: en los campos ganaderos faltaban opciones de suplementación y traer productos desde otras zonas resultaba dificultoso y/o caro por los fletes .
La necesidad se volvió oportunidad. “Yo empecé a hacer asesoramiento técnico y les decía a los productores: ‘deberías suplementar en invierno con una proteína de autoconsumo’. P ero después venía la pregunta: ¿dónde conseguimos? Así fue que dijimos: ‘empecemos a fabricar’ ”.
El puntapié inicial llegó en 2009, en Zapala. Allí alquilaron un galpón y comenzaron a fabricar mezclas en harina. “ En una mezcladora de chorizo de 100 kilos prestada preparábamos todo. Poníamos cada uno de los ingredientes, los mezclábamos y después embolsábamos a mano y cosíamos las bolsas a mano ”, cuenta.
La moledora era una Loyto número 3, con un motor de 4 HP, y se cargaba con baldes. Eran dos socios y un empleado. En 2011 compraron una mezcladora de 500 kilos.
Ese mismo año, una consulta técnica en Río Cuarto les indicó que necesitaban una fábrica de entre 3 y 5 toneladas por hora. A la vuelta visitaron en La Pampa a los propietarios de una fábrica de alimentos balanceados de Zapala que ya tenían en vista. La misma contaba con líneas de pelleteado y harina. La compraron poco a poco, financiada con cheques .
Pero el lugar tenía fecha de vencimiento: el parque industrial donde se emplazaba estaba en transición y la construcción de un barrio impidió obtener una nueva habilitación. En 2014 hicieron los trámites para instalarse en el Parque Industrial Neuquén; en 2015 comenzaron el cerramiento del terreno y en 2016 concretaron la mudanza .
“ Desarmamos todo en Zapala, fueron casi 10 camiones cargados de fierros, y trajimos todo para acá. Nos llevó casi tres meses desarmar y armar todo de vuelta”, recuerda. La electricidad llegó el 18 de abril de 2016 y el gas, indispensable para la caldera que genera el vapor para fabricar pellets, recién en junio. Ahí comenzaron a operar .
La transformación se ve en la escala y la tecnología. La planta comenzó con un galpón de 12 por 20 metros. Después se sumaron depósitos, comedor y oficinas. E n 2019 reemplazaron la pelleteadora de 3 toneladas por otra de 6 toneladas.
Hoy la mayoría de los productos se fabrica a un ritmo de entre 2,5 y 3 toneladas por hora, mientras que en harina alcanza entre 4,5 y 5 toneladas.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.rionegro.com.ar — el contenido pertenece a Diario Río Negro.