Lili Reinhart revive los vestidos más recordados de las comedias románticas de los 2000
Una secuencia de vestidos amarillos, abrigos con lunares, piezas de archivo y siluetas de alfombra roja convirtió la promoción de The Love Hypothesis en una revisión de los códigos de las comedias románticas de fines de los años 90 y comienzos de los 2000.
Lili Reinhart llevó la nostalgia de las rom-coms a sus apariciones públicas con homenajes a Kate Hudson, Drew Barrymore, Brittany Murphy, Jennifer Garner y Sandra Bullock.
La actriz, protagonista de la adaptación de la novela de Ali Hazelwood que se estrena es miércoles, articuló su gira de prensa alrededor de una idea reconocible: cada atuendo debía remitir a una heroína de cine y a una escena instalada en la memoria pop.
El estilista Ib Abdel Nasser recurrió a diseños de archivo, préstamos de marcas y recreaciones para construir ese relato visual.
Lejos de limitarse a repetir prendas famosas, la selección toma elementos puntuales de cada película —un color, una silueta, un abrigo o un gesto de transformación— y los traslada a la lógica de la alfombra roja contemporánea.
El resultado es una forma de method dressing que utiliza el vestuario como extensión de la película que Reinhart presenta, aunque las referencias provengan de otros títulos del género.
El vestido amarillo que recuerda a Kate Hudson en Cómo perder a un chico en 10 días El homenaje más inmediato fue el vestido amarillo manteca que remite al diseño que Kate Hudson llevó como Andie Anderson en Cómo perder a un chico en 10 días , estrenada en 2003.
En la película, ese vestido acompaña una de las escenas finales y condensa una fórmula que muchas rom-coms instalaron en pantalla: la protagonista deja atrás el uniforme cotidiano y aparece con una prenda de noche de alto impacto.
Para Reinhart, Abdel Nasser encontró una réplica de época de Caché del vestido original, que Carolina Herrera realizó junto a la diseñadora de vestuario Karen Patch.
El amarillo manteca, la espalda descubierta y la caída fluida concentran el peso visual del conjunto.
La elección evita una reconstrucción literal.
El interés está en rescatar la función narrativa de la prenda: un vestido que altera la percepción de un personaje dentro de una escena.
En una gira de prensa, esa referencia traslada el momento de revelación de la ficción al circuito de estrenos, fotografías y entrevistas.
El vestido de Rodarte y la fantasía de Drew Barrymore en Por siempre jamás La actriz retomó el imaginario de Por siempre jamás: una historia de Cenicienta , la película de 1998 protagonizada por Drew Barrymore.
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