Coni Marino: la villana de muchas telenovelas ahora habla de los besos y vive una historia de amor que no esperaba
Fue la mala de muchas telenovelas e hizo sufrir a heroínas y galanes, pero su gran amor es el teatro.
Coni Marino supo que quería ser actriz desde muy chica y para eso se formó, con una pasión poco usual.
Actriz, cantante, dramaturga y directora, también es coach vocal de varios artistas emergentes y, en su momento, ayudó a María Becerra y Flor Vigna.
Por estos días estrena A propósito de los besos en el Teatro de la Cooperación, espectáculo que armó con su pareja, Alfredo Megna, que también es el director.
En diálogo con LA NACION , cuenta una anécdota que vivió con un productor y que deja en claro por qué la eligen para ser villana.
También revela por qué dejó la carrera de Sociología y la retomó para recibirse muchos años después. -¡Qué tema el de los besos! -Es verdad.
Y creo que andan faltando los besos.
“Hay que besarse más”, como decía Roberto Galán (risas).
Es una fiesta hacer este espectáculo porque creemos que es tiempo de volver a hablar de los cuerpos, de los abrazos, de los besos, de las miradas, y queríamos hacerlo de una forma lúdica, graciosa.
La protagonista es una científica con mucho fallido, que expone este tema que, por momentos, parece serio… La serotonina, la dopamina, la adrenalina y después mete la pantomima y todo va junto.
Me acompaña Leandro Pitu Marquesano en piano.
Estamos dejando de besar, obviamente los teléfonos no ayudan. -¿Cómo surgió la idea de hablar de los besos? -Estoy en pareja con el autor y director, Alfredo Megna, y un domingo a la mañana conversamos sobre una obra de Antón Chéjov que yo no conocía para nada.
Era un monólogo loquísimo que me pareció genial y sentí que había que hacerlo.
Alfredo me dijo que quedaba medio antiguo pero, en realidad, habla un señor que hace una exposición acerca del tabaco y lo mezcla con su vida personal.
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