Scott Bessent, Japón y la Argentina: ¿cuánto puede aportar Estados Unidos a la “bazuca” de dólares del gobierno de Milei?
Cuando a fines de julio el Tesoro de Estados Unidos sumó fuerzas con el Banco Central de Japón en una intervención conjunta para detener la depreciación del yen —algo que no ocurría desde 1997, durante la crisis del sudeste asiático—, varios analistas recordaron la jugada que el jefe del Tesoro Scott Bessent , había realizado en 2025 en la Argentina.
Aquella vez, el Tesoro norteamericano compró pesos con dólares y estuvo detrás de un acuerdo de “swap” de monedas entre los bancos centrales para sostener el peso, entonces bajo presión en la previa de las elecciones legislativas nacionales, de las que —finalmente— el gobierno de Javier Milei salió victorioso.
El domingo 4 de octubre, durante una entrevista televisiva, cuando le preguntaron si estaba dispuesto a reeditar la ayuda financiera a la Argentina, Bessent respondió: “¿Si podríamos volver a hacerlo? Por supuesto”.
La estabilización de la Argentina, argumentó, había contribuido a modificar positivamente el cuadro político y económico de América Latina e impulsado “un cambio radical” en la región.
“Nunca antes —aseguró— habíamos tenido a tantos países latinoamericanos aliados con Estados Unidos”.
En esa entrevista, Bessent defendió su intervención en Japón, en apoyo del yen , y restó importancia a la escalada del rendimiento de los bonos norteamericanos, tras una semana en que la tasa de esos papeles a 10 años (esto es, el costo crediticio “soberano” de EE.UU.) había llegado a 5,28%, su nivel más alto de los últimos 24 años.
La intervención en Japón y el límite de la ayuda externa A fines de julio, cuando Bessent decidió que el Tesoro interviniera vendiendo euros para comprar yenes, y desalentó al gobierno japonés de la idea de vender bonos de Estados Unidos —de los cuales el Banco Central de Japón es el mayor tenedor mundial—, el yen había caído hasta rozar los 164 por dólar, el nivel más bajo desde 1986.
Con la ayuda del Tesoro de Estados Unidos de inmediato se apreció a 158 yenes por dólar y, a principios de septiembre, aún más, a 153 yenes por dólar.
Parecía que Bessent ganaba tanto si apostaba contra el yen —como había hecho en 2013, cuando trabajaba en el Quantum Fund de George Soros , el mismo que en 1992 había ganado casi USD 1.000 millones apostando contra la libra esterlina y el Banco de Inglaterra— como cuando apostaba a favor.
Esos días, sin embargo, pasaron.
El jueves 15 de octubre el yen rozaba otra vez los 160 por dólar y había perdido gran parte de la “ganancia” inicial, aunque el viernes se apreciaba nuevamente.
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