El “no” que quebró la relación de María Corina Machado con Washington y las dudas sobre el acuerdo petrolero
Pasados algunos días del anuncio de un acuerdo petrolero histórico firmado entre Estados Unidos y el gobierno venezolano liderado por la presidenta Delcy Rodríguez, algunas certezas van surgiendo en el horizonte, en medio de muchas dudas: sin conocer la letra chica del acuerdo, analistas consultados por LA NACION que prefieren no ser identificados aseguraron que lo que ambos lados consideran un hito en las relaciones bilaterales es, en realidad, un acto inédito de vulneración de la soberanía venezolana.
Otra certeza que existe en Venezuela es que ninguno de los líderes de la verdadera oposición nacional, es decir, la que no negocia con los Rodríguez –Delcy y su hermano Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional–, jamás habría firmado un acuerdo de estas características.
Muchos se preguntan qué pasó en la relación entre la Casa Blanca y la líder opositora María Corina Machado, que sigue siendo, según encuestas que circulan en Venezuela, la antichavista más popular del país.
Según pudo averiguar LA NACION, el vínculo entró en crisis cuando el gobierno de Donald Trump le planteó a Machado que, para ser parte del proceso de recuperación político y económico en su país, debía sentarse a negociar con Delcy Rodríguez.
La respuesta de la mujer fuerte de la oposición venezolana, conocida por su carácter resiliente y también inflexible cuando se trata de poner en valor su capital político, fue un rotundo “no”.
Esta situación colocó a Machado en una posición muy complicada, admiten quienes la conocen bien.
Con su base de operaciones en Washington, la líder opositora sigue enviando mensajes políticos y planteando los caminos que cree que deberían seguir para que Venezuela viva una verdadera transición democrática.
Pero la voz de Machado ya no es escuchada como antes.
En su lugar, el Departamento de Estado instaló a otra mujer, Dinorah Figuera, que fue presidenta de la Asamblea Nacional de 2015, en su momento controlada por la oposición después de uno de sus triunfos electorales más importantes en la era chavista.
En palabras del secretario de Estado Marco Rubio, esa Asamblea Nacional representa el poder legislativo legítimo de Venezuela, y es quien debe negociar con el gobierno de los Rodríguez.
Figuera, oficialmente la jefa de la delegación opositora en las conversaciones con el gobierno de Delcy Rodríguez, ha mantenido una línea de cautela y hermetismo sobre los detalles del pacto petrolero.
No hay declaraciones a la prensa, pero sí muchos rumores sobre la preocupación que este acuerdo, negociado a espaldas de la sociedad venezolana y de líderes opositores de peso, también despierta en la oposición tolerada por Washington.
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