Un juzgado de Ceuta investiga las denuncias de ocho menores migrantes por presuntos malos tratos, vejaciones y amenazas en un centro de acogida
Un juzgado de Ceuta investiga las denuncias presentadas por ocho menores migrantes no acompañadas que aseguran haber sufrido presuntos malos tratos, vejaciones y amenazas durante su estancia en centros de acogida habilitados por la Ciudad Autónoma.
Las jóvenes , que habían llegado a la ciudad durante la entrada masiva de finales de julio y fueron trasladadas a estos recursos a comienzos de septiembre, acudieron a la Policía después de varias fugas y relataron episodios de golpes, insultos, castigos y falta de atención médica .
La Fiscalía de Menores de Ceuta ha remitido al órgano judicial las actuaciones de las que tuvo conocimiento, pero ha hecho una precisión importante: no existe una investigación general sobre los centros de menores de la ciudad ni sobre supuestos abusos sistemáticos en estos recursos.
Según fuentes del Ministerio Público citadas por EFE , se trata de denuncias concretas presentadas ante la Policía y posteriormente puestas a disposición judicial.
La decisión de trasladar el asunto al juzgado responde, según esas mismas fuentes, a “razones estrictamente funcionales y de organización”, ante la extraordinaria carga de trabajo que soporta actualmente la Fiscalía de Ceuta.
El objetivo es evitar que unos mismos hechos sean investigados de forma paralela y que las diligencias queden en manos del órgano competente, según explicó el Ministerio Público a EFE .
Las denuncias se producen después de que varias adolescentes abandonaran los centros habilitados en las Naves de El Tarajal y regresaran a los asentamientos informales donde habían permanecido durante las semanas posteriores a su llegada a Ceuta.
Allí, según relató El País , algunas de ellas contaron a vecinos y organizaciones que habían decidido escapar por las condiciones en las que se encontraban en los recursos de acogida.
Las denuncias: golpes, insultos y amenazas Los hechos que ahora debe esclarecer el juzgado se remontan a los primeros días de septiembre, cuando las menores fueron trasladadas a dos instalaciones situadas en el polígono de las Naves de El Tarajal y gestionadas por las entidades Samu y Engloba.
Hasta entonces, algunas habían permanecido durante más de un mes en campamentos improvisados levantados por vecinos de Ceuta para atender a las personas migrantes que habían llegado a la ciudad.
Según la información publicada por El País , las menores denunciaron ante la Policía haber sufrido insultos, castigos físicos, amenazas con ser devueltas a Marruecos y falta de atención médica.
Una de las adolescentes aseguró al diario que los trabajadores las llamaban “putas”, las golpeaban y las castigaban cuando pedían utilizar el teléfono móvil o disponer de una almohada.
Las jóvenes también relataron que algunas presentaban lesiones .
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