Alejandro Dolina con Diario RÍO NEGRO: su historia con la radio, sus lecturas, el insoportable VAR, la era de la crueldad y cómo volver a ser más humanos
Este sábado a la noche, La Venganza Será Terrible ocurrirá en la Feria Internacional del Libro de Neuquén. O, lo que es lo mismo: viene Dolina.
El legendario programa radial, que ya suma poco más de cuatro décadas ininterrumpidas al aire, y su no menos legendario creador e irreemplazable conductor, tendrá lugar, a las 21, en el Auditorio Marcelo Martín Berbel del MNBA Neuquén. El acceso al espectáculo es libre y gratuito, sin inscripción previa y por orden de llegada hasta llenar la sala. Como bien sabemos que la sala se llenará, recomendamos ir temprano.
Pero Dolina no estará solo, por cierto. Lo acompañarán Patricio Barton, Gillespi y el Trío Los Sin Nombre para reflexionar, reír y canturrear, como dirá el propio Dolina en una amena entrevista con Diario RÍO NEGRO.
R: Bueno, aunque sea por vecindad, está bien que la gente tenga un contacto con los libros. Después, si eso es lo mismo que leer los libros, me parece que no, pero es un suceso social, y por ahí con el pretexto de dar un paseíto, uno tiene la suerte de llevarse por delante algún libro interesante, de leerlo y de tomar un cierto contacto con el mundo de los libros. A veces, especialmente para la gente joven, el libro es una revelación que puede ocurrir o no, pero todo aquello que facilite ese estallido, que de todos modos es casual, está bien.
P: ¿Y usted, de joven, disfrutaba de la Feria del Libro, de recorrerla como público, o le pareció un evento medio como para escaparle?
R: Lo que pasa es que no había tantas, tampoco. No había tantas, ahora hay Feria del Libro todos los días, siempre. Nunca falta un lugar donde está instalada una Feria del Libro. En aquel tiempo existía solo la de Buenos Aires.
Y en aquel tiempo uno también tenía más ocasión de tomar contacto con los libros. Había librerías donde uno se podía quedar mucho tiempo, donde uno hasta podía encontrar un libro. Yo recuerdo que en la calle Corrientes había librerías que estaban abiertas toda la noche. Y muchas noches de insomnio, muchas noches de insomnio, como no tenía otra diversión, además no me imagino muchas diversiones a las 4 de la mañana, más me levantaba y me compraba un libro.
Había especialmente una librería que era de libros nuevos y viejos. Estaba cerca de la librería Hernández al lado, creo. La librería más atorranta, pero que estaba abierta todas las noches. Y ahí muchas veces tenía más contacto con libros clásicos. Las cosas que hoy no hay eso, hoy no hay esa posibilidad. Y como tampoco eran tan caros los libros, para mí que tenía ese hábito, uno de los pocos buenos hábitos que tenía en aquel tiempo era como comprarme un juguete cuando era chico.
Especialmente para la gente joven, el libro es una revelación que puede ocurrir o no, pero todo aquello que facilite ese estallido, que de todos modos es casual, está bien».
P: ¿Y la radio, Alejandro, qué encontró en la radio que le gustó tanto que se quedó? Porque usted venía de la gráfica, no era un hombre de radio.
R: A mí me parece que la radio fue hospitalaria conmigo. Yo venía, en aquel entonces, trabajando efectivamente en cuestiones más relacionadas con la escritura. Que es, en verdad, mi vocación principal y que nunca he dejado de honrar.
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