Prediabetes: causas, síntomas y tratamiento de una enfermedad que puede frenarse a tiempo
Existe una enfermedad que no solo tenemos la capacidad de frenarla a tiempo, sino que además funciona como un preaviso de otra mucho más grave.
La prediabetes es una alteración silenciosa que afecta a personas cuyos niveles de glucosa en sangre son más altos de lo normal, pero todavía no alcanzan el umbral necesario para diagnosticar diabetes tipo 2 .
Lejos de ser un diagnóstico inevitable, puede convertirse en una oportunidad para modificar hábitos y reducir el riesgo de desarrollar la enfermedad.
La prediabetes está estrechamente relacionada con la resistencia a la insulina , una hormona producida por el páncreas que permite que la glucosa procedente de los alimentos entre en las células para utilizarse como energía.
Cuando las células dejan de responder adecuadamente a la insulina , parte de esa glucosa permanece en la sangre.
El páncreas puede intentar compensarlo produciendo más insulina, pero con el tiempo este mecanismo puede resultar insuficiente.
No existe una única causa de la prediabetes.
La Clínica Mayo señala que la genética y los antecedentes familiares desempeñan un papel importante, pero también intervienen factores relacionados con el estilo de vida y la composición corporal.
El sobrepeso, especialmente cuando existe acumulación de grasa abdominal, la falta de actividad física y determinados hábitos alimentarios aumentan el riesgo.
También pueden influir la edad, haber tenido diabetes gestacional, el síndrome de ovario poliquístico, la apnea obstructiva del sueño, fumar y tener hipertensión o alteraciones del colesterol y los triglicéridos.
Una enfermedad que no suele dar síntomas Uno de los principales problemas de la prediabetes es precisamente que puede pasar inadvertida .
La mayoría de las personas no presenta signos ni síntomas claros, por lo que con frecuencia se descubre mediante un análisis de sangre.
Un posible indicio es el oscurecimiento de la piel, especialmente en zonas como el cuello, las axilas o la ingle.
La aparición de sed excesiva, necesidad frecuente de orinar , aumento del hambre, cansancio, visión borrosa, hormigueo en manos o pies, infecciones frecuentes, heridas que cicatrizan lentamente o pérdida de peso involuntaria puede indicar que la alteración ha evolucionado hacia una diabetes tipo 2 y requiere valoración médica.
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