¿Qué hay detrás de la fascinación por el aroma de los libros viejos?
El aroma que surge al abrir un volumen guardado durante años tiene una explicación material y otra ligada a la memoria .
El olor de los libros antiguos procede de compuestos que se liberan a medida que envejecen el papel y otros materiales del ejemplar.
El papel libera compuestos al envejecer El olor no responde a una sustancia única ni es igual en todos los ejemplares.
La composición del papel, tintas, adhesivos, encuadernación y condiciones de guarda intervienen en el resultado.
Por eso un libro puede oler a madera, vainilla, polvo o humedad, mientras otro de edad similar presenta un aroma distinto.
La Biblioteca del Congreso de Estados Unidos explica que los libros y papeles se degradan por reacciones químicas.
Entre ellas la hidrólisis y oxidación , además de factores ambientales como la humedad y la luz.
Durante esos procesos se desprenden compuestos orgánicos volátiles (COV) , sustancias que pasan con facilidad al aire y pueden ser percibidas por el olfato.
Entre los compuestos vinculados al deterioro del papel, la institución menciona ácidos, aldehídos, alcoholes e hidrocarburos .
La celulosa constituye la base del papel y, en muchos papeles fabricados con pulpa de madera, también está presente la lignina .
Esta última favorece el proceso que las torna amarillas y participa en procesos que alteran la estabilidad del material.
La institución señala que la pulpa mecánica conserva lignina y que el papel producido antes de la década de 1980 suele ser ácido por los métodos de fabricación utilizados entonces.
Esas diferencias ayudan a entender por qué ciertos libros envejecen con más rapidez que otros.
En las colecciones, el libro tampoco funciona como un objeto aislado.
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