Un estudio analizó a 13.600 estudiantes y relevó que las personas con rutinas desordenadas no sólo tienen más estrés
No solamente importa cuánto dormimos o a qué hora comemos.
La regularidad con la que estudiamos, vemos a otras personas, realizamos actividades o estructuramos nuestra semana también podría estar relacionada con nuestro bienestar psicológico .
Ese patrón recibe el nombre de ritmo social y describe hasta qué punto determinadas actividades de la vida cotidiana ocurren aproximadamente en los mismos momentos de un día a otro.
Para investigar su relación con la salud mental a lo largo del tiempo, científicos analizaron información de 13.606 estudiantes universitarios : 872 de Alemania, 12.057 de China y 677 de Rusia.
Los participantes respondieron cuestionarios en dos momentos separados aproximadamente por un año.
Los investigadores evaluaron inicialmente la regularidad de sus rutinas y después observaron diferentes indicadores de depresión, ansiedad, estrés , satisfacción con la vida y percepción general de salud. científicos analizaron información de 13.606 estudiantes universitarios. (Foto de archivo: EFE) El resultado se repitió en los tres países y el resultado fue que una mayor irregularidad del ritmo social se relacionó con más problemas de salud mental en el seguimiento.
Es decir, aquellos estudiantes cuya vida cotidiana presentaba horarios y actividades sociales menos predecibles tendían a informar posteriormente mayores niveles de depresión, ansiedad y estrés.
Por qué al cerebro podría beneficiarlo cierta regularidad La explicación propuesta por los investigadores se relaciona con la llamada teoría del “zeitgeber social” , expresión alemana que podría traducirse como “dador de tiempo”.
El organismo humano funciona mediante múltiples ritmos.
El sueño, la liberación de hormonas, la alimentación y el nivel de alerta siguen ciclos aproximadamente regulares.
Las actividades sociales también pueden actuar como señales temporales .
Levantarse para ir a clases, comer aproximadamente a una misma hora, encontrarse regularmente con otras personas o mantener determinadas obligaciones ayuda a estructurar el día.
Aquellos que tienen actividades menos predecibles tienden a mayores niveles de depresión, ansiedad y estrés. (Imagen generada con IA) Cuando esas señales cambian constantemente, podrían contribuir a desorganizar otros ritmos biológicos y psicológicos.
La investigación encontró también la relación opuesta.
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